Si por algo son conocidas las películas de Disney es por su ñoñería y blandurriez, dos palabras que he tenido a bien inventarme para definir el género. No fue hasta Atlantis (2001) que los largometrajes de la factoría mostraron alguna gota del rojo elemento vital (sí, se ve que hay una gresca y el buen mozo, Milo, sale perjudicado con algo más que un moratón o un diente perdido con una sonrisa cómica acompañada de una mirada cruzada). En general el amor triunfa, la bondad es recompensada, los malos se esfuerzan en preparar intrincados planes que implican la desaparición absoluta del protagonista… oh, wait. Los malos. ¿Alguien ha pensado en ellos? Todo acaba bien, sí, ya sabéis… el amor triunfa, la bondad es recompensada, bla bla bla. Pero, ¿y el sufrimiento de los malos? ¿Os habéis parado a pensar en cómo mueren los pobres malos de Disney? Porque sí, mueren, por mucho que se empeñen en sacar segundas partes en las que el cuñado de la prima del compañero de piso del malo toma como vendetta personal acabar con el prota (again). Como sé que nadie piensa en estas cosas (hace falta estar muy aburrido, cansado, deprimido o todo junto para ello), os he preparado una lista con las 5 muertes que más me han impresionado de malos de Disney. Espero que os guste =)
5) Scar (El Rey León). No solo es devorado vivo, sino que además se lo comen sus hienas, sus aliadas. Lo que hace el hambre, madre mía… ¿os imagináis que, ante la inminente derrota de Alemania por parte de los aliados, los soldados nazis se hubieran comido vivo a Hitler? (Sí, lo sé, es muy “zombies nazis”, pero para que veáis que todo está enlazado). Y si pongo el ejemplo de Hitler es porque no hay líder mundial al que más se parezca este caballerete con melenas.

4) Garfio (Peter Pan). A Scar al menos se lo comen entre muchos y, probablemente, moriría de forma rápida. El capitán Garfio es perseguido por un cocodrilo regordete que, con toda seguridad, se regodearía en la muerte de su víctima. Empezando por la otra mano, siguiendo por las extremidades inferiores, pasando a brazos, la piel de la cara… en fin. Podéis imaginarlo.
3) Clayton (Tarzán). El malvado cazador furtivo con ínfulas de lord padece, primero, el agobio de verse rodeado por una ingente cantidad de lianas a las que no está acostumbrado para, a continuación, caer en picado con una de ellas enroscada en el cuello. Por los espasmos finales, debemos suponer que el tirón de cuello no termina de matarlo, así que aún ha de padecer la agonía del ahorcamiento. ¿Sabéis? Si hubiera cazado los gorilas, con toda probabilidad solo hubiera tenido que pasar un par de meses en una cárcel de baja seguridad. Ironías de la vida…
2) Oogie Boogie (Pesadilla Antes de Navidad). Aunque no me gusta reconocer que mi película favorita es de Disney, lo cierto es que así es. Y la muerte de Oogie Boogie es, cuando menos, agónica. Imaginad por un momento que alguien decide dar un tirón de uno de vuestros pelos y empezáis a descoseros por el costado. Una vez os habéis quedado sin piel, vuestros órganos internos no solo empiezan a desparramarse, sino que además, como tienen conciencia propia, caen en lava ardiente y se incineran, añadiendo a la primera destrucción completa una segunda fase de destrucción parcial. Para terminar, la parte más importante, vuestra conciencia, es pisoteada por un esqueleto simpaticón. Da que pensar…
1) Y para terminar, la que considero la muerte más horrorosa de las películas de Disney: el cruel juez Frolo (El Jorobado de Notre Dame). El hombre no solo se pasa media película atormentado con la tentación de la bruja gitana, sufriendo alucinaciones (la escena de la canción “luz celestial, fuego ardiente” es alucinante), sino que, para rematar la faena, acaba colgado de una gárgola de piedra sobre un París en llamas; no solo en llamas: cualquiera diría que un volcán a entrado en erupción, por la cantidad de lava que hay en la plaza de la catedral. Antes de morir, para más inri, Frolo lo flipa un rato con la gárgola, y tiene la impresión de que esta lo sonríe maléficamente. Presumiblemente, llega a la lava ya mencionada y el hombre se descompone lentamente no solo en una agonía física, sino también mental.
En fin, solo era esto. Las horas no son buenas, ya sabéis, pero me apetecía reflexionar sobre estas cosas. Quedan otros finales igualmente crueles, como el de Jafar, confinado en un espacio chiquitín por la eternidad, o Úrsula, atravesada por el mástil astillado de un barco, pero dejo aquí los cinco que más me han impresionado a mí. ¿Qué decís? ¿Se os ocurre alguno más? =) ¡Dulces sueños a todos!




















