Qué cosas, ¿eh? Hace dos días prometí no pasarme por aquí hasta finalizar exámenes… y aquí me tenéis de vuelta. Bueno, han pasado cosas. Ahora tengo más tiempo, he ganado unos minutos al día (a costa de haber perdido cosas mucho, mucho más importantes, pero bueno… seamos positivos), así que puedo hacer una breve reseña de algo que lo merece con creces. Entro en materia.
Como algunos ya sabréis, esta semana se celebra la fiesta del cine. Básicamente, los que hayáis ido al cine ayer u hoy, o tengáis pensado hacerlo mañana, habréis sido / seréis recompensados con una especie de panfletillo que servirá para entrar a bastantes salas de cine por solo 2 euros. Y, amigos, aunque esto deberían hacerlo una vez al mes al menos, es una oferta que hay que aprovechar. Así que he confeccionado una pequeña lista de títulos que merecería la pena ver por ese precio (Robin Hood, The Crazies, Avatar -que aún la dan en Kinepolis-, un ciudadano ejemplar…) y he pensado en la que me apetecía ir a ver hoy. Y la ganadora ha sido…

Kick Ass. Y creo que es una de las mejores películas que podrían habérseme cruzado por delante ahora mismo. En una época en la que hace falta reírse (a nivel general y, qué caray, a nivel personal me viene genial también), la película me ha dejado satisfecho en todos los sentidos. Hasta por la parte de Nicolas Cage me he llevado una sorpresa agradable. La trama es sorprendentemente original y coherente. Con tanto friki suelto, solo hacía falta un empujoncito (un empujoncito con un buen par de tetas, claro) para que un par de cables se giraran en la cabeza de uno de ellos (de los frikis) y, en fin… un poco de neopreno verde por aquí, un par de palos por allá: ya tenemos a nuestro héroe perfectamente ataviado.
Una de las frases más interesantes es una que dice el protagonista (Dave) cuando se está autoconvenciendo de que convertirse en super es lo más coherente del mundo: “Por supuesto, el mundo no tiene por qué tener super héroes. Bien, no tendría por que… pero es que lo que sí hay son super villanos”. Y qué razón tiene. Así que también tenemos un malo (o un par). También tenemos compañeros, maestros, némesis, la chica, los amigos, los aparatejos de matar… ¿qué nos falta? Ah, sí. Un par de cosas.
Lo primero, una banda sonora alucinante. Absolutamente apropiada en todo momento. Mención especial a la que estoy escuchando ahora (The Dickies – Banana Splits). Pero hay que verla en la película. No se me ocurriría una canción mejor para ese momento. Los colores, muy bien elegidos, hacen juego con la música (sonocromatismo, que dicen), y se crea una sinfonía sinestésica en algunos momentos dignos de mención. Lo segundo (y último): el humor. El género épico-humorístico está poco explotado, lo cual es una auténtica pena. Merece un empujoncito, y creo que esta película se lo da. En una dirección más que correcta.
En fin, otra más que digna adaptación de cómic. No lo he leído, vale, solo he tenido oportunidad de echarle un ojo en la fnac, aunque prometo hacerme con él tan pronto como me sea posible. Por lo que he podido ver, de cualquier modo, la película no deja flecos. Ya comentaré más al resepcto =).
Nada más. Hoy no hay más ratos, que tengo que ducharme y ponerme a trabajar. Mi depresión y yo nos vamos a refrescar un poco =) Pero antes, una buena razón para ver la película: este personaje lo vale por todos los demás. Ahí lo dejo.

Escuchando ahora: Sparks – This town ain’t big enough for the both of us (Kick Ass OST)