Haciendo honor al título del blog que estreno, hoy vamos a tener un rato literario. Por supuesto, habría que mencionar que la literatura no es un compartimento estanco, como muchos piensan, sino que tiene relación con un sinfín de disciplinas artísticas, científicas o técnicas. Si nos paramos en lo que son letras escritas, la literatura nunca alcanzará su apogeo, pues es en la interdisciplinariedad donde toda manifestación artística encuentra su sitio. Así que hoy vamos a hablar también de cine.
El primer día de este año 2010 se estrenó en los cines de España la mal llamada adaptación cinematográfica de los cuentos que el autor del conocido Conan escribiera tiempo ha. Salí del cine un tanto confuso. ¿Cómo es posible que la pluma del gran Robert E. Howard vomitara esa estupidez? De verdad, no me cuadraba. Lejos de mi intención hacer un juicio de valor absoluto, por supuesto. Pero no me gustó la película. Predecible desde el principio, con una trama absurda y un argumento manido, el filme presenta las aventuras de un señor que era muy malo muy malo, hizo un trato con el demonio y, en el último momento, escapa de sus garras. ¿Cómo evitar el funesto destino que el Señor Oscuro le tiene reservado? Pues siendo muy bueno muy bueno, claro. Así que se dedica a hacer el bien sin matar nunca a nadie, lo cuál me recuerda un poco a nuestro querido Kenshin, el samurai con la espada de filo invertido. A partir de aquí, cualquier puede imaginar lo que va a pasar en cada minuto de la película.
De verdad que salí en cierto modo defraudado. Jopé, que es Robert Ervin Howard, creador de Conan el Cimerio. Solomon Kane fue publicado en la prestigiosa Weird Tales… algo fallaba, o en mi percepción, o en la película. Así que decidí acercarme a la fuente, al libro, y me di cuenta de que había cometido un error. El error fue ir a ver la película, claro. El libro se estructura en varios relatos cortos (algunos más cortos que otros) en los que un puritano ha prometido hacer el bien al precio que sea, y defender a la gente de las injusticias y demonios del mundo. Nada que ver con el héroe de la película, ya que el personaje de tinta llega a condenar a un inocente en pos del bien de muchos otros. Nada que ver.
En fin, los cuentos son muy amenos, muy agradables y agradecidos de leer. La editorial Valdemar, aprovechando (o a pesar de) el estreno de la película, ha lanzado una magnífica recolección de estos cuentos (faltan dos, los que se publicaron póstumamente en la revista Red Shadow, pero a cambio nos brindan el primer episodio de Sonia la Roja) en las que el propio editor León Arsenal afirma que se ha respetado la edición original, que en su día fue “retocada” por motivos de ofensa racista y demás. La mayor parte de estos relatos tienen lugar en África, donde Kane se enfrenta a vampiros, caníbales, zombis, arpías, etc., por lo que la palabra “negro” aparecerá varias veces en el texto. Que nadie se apure: es que son negros. Y los negros no son los malos: los malos son los vampiros, los caníbales, los zombis, las arpías… y algún francés o inglés también. Me alegro de ver que se empiezan a entender las cosas por lo que son.
Lectura muy recomendada. La película, os la podéis ahorrar.
