Cuando la broma torna en hecho

28 07 2010

No hay nada más ridículo que ser el protagonista de un gag cómico. Todos hemos visto monólogos, en televisión o en directo, o programas de humor, o nos han contado un chiste en algún momento. Y cuando de las bocas de esos despreocupados humoristas sale alguna lindeza del estilo “cuando me dejó mi novia…” o “el otro día iba en taxi y…”, la risa que nos sale no deja de tener un puntito de nervio. Al fin y al cabo, ¿quién no ha estado en una situación ridícula? Alguna vez me he imaginado que mi vida estaba siendo retransmitida rollo Show de Truman. Una misma escena puede cambiar totalmente de trasfondo en función de la música que la acompañe. Así que sí, todo puede ser una comedia. Toda nuestra vida puede ser un gigantesco chiste. Y en algún momento, alguien se reirá de nosotros.

El caso es que ayer vi una película, Idiocracia, en la que hacían burla de cómo el ser humano, al no tener depredadores naturales, había dejado de lado la inteligencia y, poco a poco, se había convertido en una civilización sumamente estúpida. Comedia, sí, pero cada vez más real. Nos estamos volviendo idiotas por momentos, y lo digo con todo el cariño del mundo. Pero es que, como si de un mazazo cósmico que la ironía proyecta sobre mí se tratara, hoy me sacude el siguiente titular:

LA BROMA DE MODA EN SAN PETESBURGO: TIRAR A TUS AMIGOS AL RÍO CON ZAPATOS DE CEMENTO

¿Lo veis? Idiotas perdidos. Resulta que ahora está de moda emular una de las técnicas más conocidas de la mafia rusa a modo de chanza entre los colegas. Menuda despedida de soltero, ¿os imagináis?

Menuda fiesta. Esto me recuerda a aquello de los chavales que decidieron meterle por el culo a un colega la bomba de aire para ruedas de camión. Sí: el chaval acabó mal, bastante mal. De hecho, si mal no recuerdo, con todos los órganos internos descolocados. O aquello del chino que fue al médico porque le dolía la parte baja de la espalda y resulta que tenía un mando a distancia insertado (que, por cierto, había entrado por el mismo sitio que la infladora del otro muchacho… ¡¡qué fijación!!).

En fin, solo eso. Que las bromas están bien mientras se queden en broma. No sé… poned plástico en la tapa del WC por la noche, o cambiad la sal por el azúcar alguna vez. Y recordad: seréis personas cuando sepáis reíros de aquellos chistes de los que podríais ser protagonistas.

Más ratos de hoy:

Música // Me quito el sombrero ante el nuevo disco de Los Gandules. En una época como esta, han conseguido arrancarme alguna sonrisa, y eso, creedme, es un gran, gran logro. Si esto funciona, os dejo con una de las canciones del nuevo disco aquí, dedicada al poliespán (o porexpán). Es una delicia escuchar canciones dedicadas a estas minucias. ¡Disfrutadla!

Cine // Tengo MUCHAS ganas de que estrenen Sucker Punch. Zombies, samurais, superheroes… este Zack Snyder va ganando puntos. Os pongo el teaser, merece la pena.

Y todo escrito mientras escucho… Kick Ass / Mika – Kick Ass OST