Los muertos de Disney

28 08 2010

Si por algo son conocidas las películas de Disney es por su ñoñería y blandurriez, dos palabras que he tenido a bien inventarme para definir el género. No fue hasta Atlantis (2001) que los largometrajes de la factoría mostraron alguna gota del rojo elemento vital (sí, se ve que hay una gresca y el buen mozo, Milo, sale perjudicado con algo más que un moratón o un diente perdido con una sonrisa cómica acompañada de una mirada cruzada). En general el amor triunfa, la bondad es recompensada, los malos se esfuerzan en preparar intrincados planes que implican la desaparición absoluta del protagonista… oh, wait. Los malos. ¿Alguien ha pensado en ellos? Todo acaba bien, sí, ya sabéis… el amor triunfa, la bondad es recompensada, bla bla bla. Pero, ¿y el sufrimiento de los malos? ¿Os habéis parado a pensar en cómo mueren los pobres malos de Disney? Porque sí, mueren, por mucho que se empeñen en sacar segundas partes en las que el cuñado de la prima del compañero de piso del malo toma como vendetta personal acabar con el prota (again). Como sé que nadie piensa en estas cosas (hace falta estar muy aburrido, cansado, deprimido o todo junto para ello), os he preparado una lista con las 5 muertes que más me han impresionado de malos de Disney. Espero que os guste =)

5) Scar (El Rey León). No solo es devorado vivo, sino que además se lo comen sus hienas, sus aliadas. Lo que hace el hambre, madre mía… ¿os imagináis que, ante la inminente derrota de Alemania por parte de los aliados, los soldados nazis se hubieran comido vivo a Hitler? (Sí, lo sé, es muy “zombies nazis”, pero para que veáis que todo está enlazado). Y si pongo el ejemplo de Hitler es porque no hay líder mundial al que más se parezca este caballerete con melenas.

4) Garfio (Peter Pan). A Scar al menos se lo comen entre muchos y, probablemente, moriría de forma rápida. El capitán Garfio es perseguido por un cocodrilo regordete que, con toda seguridad, se regodearía en la muerte de su víctima. Empezando por la otra mano, siguiendo por las extremidades inferiores, pasando a brazos, la piel de la cara… en fin. Podéis imaginarlo.

3) Clayton (Tarzán). El malvado cazador furtivo con ínfulas de lord padece, primero, el agobio de verse rodeado por una ingente cantidad de lianas a las que no está acostumbrado para, a continuación, caer en picado con una de ellas enroscada en el cuello. Por los espasmos finales, debemos suponer que el tirón de cuello no termina de matarlo, así que aún ha de padecer la agonía del ahorcamiento. ¿Sabéis? Si hubiera cazado los gorilas, con toda probabilidad solo hubiera tenido que pasar un par de meses en una cárcel de baja seguridad. Ironías de la vida…

2) Oogie Boogie (Pesadilla Antes de Navidad). Aunque no me gusta reconocer que mi película favorita es de Disney, lo cierto es que así es. Y la muerte de Oogie Boogie es, cuando menos, agónica. Imaginad por un momento que alguien decide dar un tirón de uno de vuestros pelos y empezáis a descoseros por el costado. Una vez os habéis quedado sin piel, vuestros órganos internos no solo empiezan a desparramarse, sino que además, como tienen conciencia propia, caen en lava ardiente y se incineran, añadiendo a la primera destrucción completa una segunda fase de destrucción parcial. Para terminar, la parte más importante, vuestra conciencia, es pisoteada por un esqueleto simpaticón. Da que pensar…

1) Y para terminar, la que considero la muerte más horrorosa de las películas de Disney: el cruel juez Frolo (El Jorobado de Notre Dame). El hombre no solo se pasa media película atormentado con la tentación de la bruja gitana, sufriendo alucinaciones (la escena de la canción “luz celestial, fuego ardiente” es alucinante), sino que, para rematar la faena, acaba colgado de una gárgola de piedra sobre un París en llamas; no solo en llamas: cualquiera diría que un volcán a entrado en erupción, por la cantidad de lava que hay en la plaza de la catedral. Antes de morir, para más inri, Frolo lo flipa un rato con la gárgola, y tiene la impresión de que esta lo sonríe maléficamente. Presumiblemente, llega a la lava ya mencionada y el hombre se descompone lentamente no solo en una agonía física, sino también mental.

En fin, solo era esto. Las horas no son buenas, ya sabéis, pero me apetecía reflexionar sobre estas cosas. Quedan otros finales igualmente crueles, como el de Jafar, confinado en un espacio chiquitín por la eternidad, o Úrsula, atravesada por el mástil astillado de un barco, pero dejo aquí los cinco que más me han impresionado a mí. ¿Qué decís? ¿Se os ocurre alguno más? =) ¡Dulces sueños a todos!





Zombies. Primeras impresiones.

2 08 2010

Bueno, como algunos sabréis, llevo un tiempo investigando un poco todo este boom sobre muertos vivientes que nos invade desde varios frentes. Desde hace ya unos años, los vampiros han sido amos y señores de primicias, desde adolescentadas infumables hasta sesudas series televisivas, y el mito se ha visto modificado (no voy a decir “degradado”, que algunos me pegarán) hasta puntos que Polidori no hubiera considerado jamás. Ya que menciono al maestro, recomiendo encarecidamente a todo el mundo que le eche un vistazo al cuento El Vampiro, del aludido Polidori, que no solo constituye el nacimiento del vampiro, sino que fue la inspiración de grandes obras de la literatura gótica como Frankenstein. Sin intención de ahondar más en la herida, si Stoker levantara la cabeza…

Pues si Stoker levantara la cabeza, seguramente sería un zombie. Pero, ¿qué tipo de zombie? Quizá lo más maravilloso de estas criaturas es que aún están poco explotadas. Son criaturas muy simples, sin ningún tipo de habilidades especiales, poderes o raíces. Son figuras antropomórficas desprovistas de cualquier inteligencia movidas únicamente por el instinto y el impulso de alimentarse. Y quizá ni esto, porque no es que tengan un poderoso sentido de supervivencia. Hambre, es lo único que tienen. Al menos en un principio. Esto hace que sean unas criaturas sorprendentemente versátiles: se puede hacer de ellos lo que uno quiera. Al contrario que con los vampiros, el mito no está establecido, y no hay un alma mater al que volver. Alguno me dirá “sí, todo se remonta a los ritos vudú de los chamanes de Haití”, y yo diré “sí, yo también leí aquel número de la revista Muy Interesante“, pero lo cierto es que el concepto de “muerto viviente” existe desde hace mucho. Desde hace mucho, mucho.

De un modo u otro, todas las civilizaciones (y, con ellas, sus religiones) han mostrado inquietudes al respecto. Desde las reencarnaciones budistas hasta la resurrección de Jesucristo, pasando por la conversión en árboles de los Na’vi o la vida de ultratumba de Bitelchus, la muerte siempre se ha presentado como el castigo final, inaceptable y, por tanto, perfecto para acobardar y atraer a los fieles adeptos. Es así. Y la historia de los zombies, me da la impresión, gira en torno a la misma idea. Se trata de presentar una vuelta de entre los muertos a un estado en el que uno ya no es dueño de sí mismo. Y se trata de que los vivos se enfrenten a esta falta de voluntad o sucumban a ella. Esto, sumado a la versatilidad de la que hablábamos antes, es lo que ha hecho que los zombies se hayan presentado a lo largo de la historia bajo diferentes prismas. Son personajes tan planos que pueden ser vestidos con cualquier chaqueta, y bajo esa apariencia monstruosa se esconde algo aún más poderoso: los auténticos miedos de la humanidad.

Los zombies originales de Haití se utilizaban como mano de obra

Como decía, el “zombie tradicional” es el zombie vudú, el relacionado con la magia negra. Eso precisamente, las maldiciones, los dioses vengativos y los espíritus, han sido el miedo que ha atenazado a la sociedad durante milenios, desde que nuestra “racional” cabecita empezó a funcionar. Por eso, el zombie ha adoptado formas tan relacionadas con este mundo desde entonces. Pero la sociedad evolucionó, y con ella cambiaron los miedos. Los fantasmas comenzaron a ser cosa del pasado y entretenimientos de niños, y la sociedad empezó a dejar que sus miedos fueran guiados por otros perros pastores. La industria, el poder del dinero, la explotación, la contaminación… poco a poco, durante la revolución industrial, los miedos cambiaron en el corazón de la propia comunidad humana, y con esos miedos, cambiaron los zombies. Los nuevos muertos vivientes no eran producto de ritos vudú, sino que nacían de yacimientos mineros contaminados, vertidos radioactivos o, en general, problemas polutivos o polucionistas, si tal palabras existieran.

Los zombies que nacen por infección, como los de 28 días después, no presentan tanta descomposición corporal como los resucitados

¿Lo veis? Los miedos cambian, los zombies cambian con ellos. La cosa no quedó ahí, claro. Poco más adelante, en la época de los avances científicos, la industria farmacéutica se impuso, y la experimentación animal se convirtió en el pan nuestro de cada día. Así, los monos comenzaron a ser peligrosos portadores de virus zombie, o algún componente se mezclaba con los inyectables de una empresa farmacéutica, o se traían peligrosos animales desconocidos de lugares de nombre impronunciable que rápidamente expandían la infección. Y todo para lo mismo: zombies.

Los animales exóticos, como este de Braindead, son capaces de inducir a los humanos a estados de zombificación

Esto me lleva a plantearme cómo será la próxima generación de muertos vivientes. Ya hay una buena tendencia a considerar el género como algo “cómico”, en esa tendencia tan positiva que tenemos de reírnos de nuestros propios miedos. Pero ¿qué vendrá luego? De momento, pronto se estrenará en nuestras pantallas Zombies Nazis (Dead Snow), otra representación de un miedo humano. La siguiente pregunta, por tanto, es necesaria: ¿por qué zombies? ¿Por qué figuras antropomorfas? Mi respuesta gira en torno a la necesidad de descargar rabia de manera lícita contra figuras que puedan recordarnos a aquello que más dolor nos causa: la gente que nos rodea. Pero lo desarrollaré más adelante, que ahora tengo que irme =) Espero que os haya gustado. ¡¡Saludos!!

Dentro de poco, otro miedo humano volverá de entre los muertos. Los zombies nazis llegan al cine...





Cuando la broma torna en hecho

28 07 2010

No hay nada más ridículo que ser el protagonista de un gag cómico. Todos hemos visto monólogos, en televisión o en directo, o programas de humor, o nos han contado un chiste en algún momento. Y cuando de las bocas de esos despreocupados humoristas sale alguna lindeza del estilo “cuando me dejó mi novia…” o “el otro día iba en taxi y…”, la risa que nos sale no deja de tener un puntito de nervio. Al fin y al cabo, ¿quién no ha estado en una situación ridícula? Alguna vez me he imaginado que mi vida estaba siendo retransmitida rollo Show de Truman. Una misma escena puede cambiar totalmente de trasfondo en función de la música que la acompañe. Así que sí, todo puede ser una comedia. Toda nuestra vida puede ser un gigantesco chiste. Y en algún momento, alguien se reirá de nosotros.

El caso es que ayer vi una película, Idiocracia, en la que hacían burla de cómo el ser humano, al no tener depredadores naturales, había dejado de lado la inteligencia y, poco a poco, se había convertido en una civilización sumamente estúpida. Comedia, sí, pero cada vez más real. Nos estamos volviendo idiotas por momentos, y lo digo con todo el cariño del mundo. Pero es que, como si de un mazazo cósmico que la ironía proyecta sobre mí se tratara, hoy me sacude el siguiente titular:

LA BROMA DE MODA EN SAN PETESBURGO: TIRAR A TUS AMIGOS AL RÍO CON ZAPATOS DE CEMENTO

¿Lo veis? Idiotas perdidos. Resulta que ahora está de moda emular una de las técnicas más conocidas de la mafia rusa a modo de chanza entre los colegas. Menuda despedida de soltero, ¿os imagináis?

Menuda fiesta. Esto me recuerda a aquello de los chavales que decidieron meterle por el culo a un colega la bomba de aire para ruedas de camión. Sí: el chaval acabó mal, bastante mal. De hecho, si mal no recuerdo, con todos los órganos internos descolocados. O aquello del chino que fue al médico porque le dolía la parte baja de la espalda y resulta que tenía un mando a distancia insertado (que, por cierto, había entrado por el mismo sitio que la infladora del otro muchacho… ¡¡qué fijación!!).

En fin, solo eso. Que las bromas están bien mientras se queden en broma. No sé… poned plástico en la tapa del WC por la noche, o cambiad la sal por el azúcar alguna vez. Y recordad: seréis personas cuando sepáis reíros de aquellos chistes de los que podríais ser protagonistas.

Más ratos de hoy:

Música // Me quito el sombrero ante el nuevo disco de Los Gandules. En una época como esta, han conseguido arrancarme alguna sonrisa, y eso, creedme, es un gran, gran logro. Si esto funciona, os dejo con una de las canciones del nuevo disco aquí, dedicada al poliespán (o porexpán). Es una delicia escuchar canciones dedicadas a estas minucias. ¡Disfrutadla!

Cine // Tengo MUCHAS ganas de que estrenen Sucker Punch. Zombies, samurais, superheroes… este Zack Snyder va ganando puntos. Os pongo el teaser, merece la pena.

Y todo escrito mientras escucho… Kick Ass / Mika – Kick Ass OST





Estás hecho un zorro

24 07 2010

Anoche, en una de mis ya habituales sesiones de insomnio, me dio por ver una película que recomendó Berto Romero en su Twitter: Fantastic Mr. Fox. La historia viene bien avalada por su autor, Roald Dahl, famoso escritor de cuentos y mente pensante de obras como Matilda, James y el Melocotón Gigante o Charlie y la Fábrica de Chocolate. Lo que me sorprende es que haya pasado sin pena ni gloria… ¿alguien sabe si esta pequeña joya llegó a estrenarse en España? Es una pena que solo interese el mercantilismo, porque esta pieza bien vale un estreno sonado.

La historia es sencilla, pero no por ello menos interesante. Con un estilo que me recordaba a momentos a Winnie The Pooh, una comunidad de animales humanoides conviven en el bosque. Nuestro protagonista, Mr. Fox, es uno de los más reconocidos “pícaros” de esta sociedad y uno de los mejores ladrones de gallinas de la zona. Pero por exigencias del guión (su mujer se queda embarazada), se aleja de una vida tan arriesgada y se hace columnista de periódico. No obstante, es difícil mantener a un pícaro de un estilo de vida, y como el mismo Mr. Fox dice, cuando acaba el día, todos somos animales salvajes. Así que el buen hombre empieza a buscarse problemas… no digo más. Muy recomendada.

Los actores que doblan a los personajes son también de renombre: desde George Clooney hasta Willem Dafoe, pasando por Owen Wilson, Bill Murray o Meryl Streep. Me gusta ver estos grandes nombres en una cinta con tan pocas pretensiones. Algo familiar, sencillo, entrañable, que necesita este tipo de calidad. Bravo por ellos. Las voces son muy importantes en esta película, y he de entonar un aplauso especial por el señor Clooney, que imprime en el señor Zorro una personalidad impresionante.

La música es también muy, muy acertada. Al frente de ella se sitúa Alexandre Desplat, al que conoceréis de otras grandes producciones musicales como Luna Nueva, el Curioso Caso de Benjamin Button o Casanova, por mencionar algunas. Sí, he de admitir que pese a mis muchísimos prejuicios contra la saga de Crepúsculo, la banda sonora no está mal.

En fin, no tengo mucho más que decir. Una buena película para disfrutar en compañía de los que quieres, si pueden ser peques mejor. Espero que os guste.





Ciclos de cine en verano

18 07 2010

Me encanta el cine, ¿os lo he dicho alguna vez? Pues en vista de que me quedan dos meses y medio de vacaciones aún y ya no sé dónde meterme, he decidido montarme mis propios ciclos de cine. Ninguna organización va a montar ciclos así en lugares bonitos, al aire libre y durante toda la noche a precios módicos, así que en la tesitura Juan Palomo, aquí van mis planes de cine bajo el sol. Otro día os pongo las series que quiero ver (o ya he visto). Ah, y las pongo porque son recomendaciones, ¿eh? Tomadlas en cuenta. Y si alguien quiere apuntarse a alguna, que lo diga, que aquí siempre hay hueco para alguien más =).

Algunas podrían incluirse en dos categorías (como Rent, que podría entrar en el ciclo Chris Columbus, pero ha acabado en el Ciclo musicales). Y faltan muchos ciclos aún (Zombis, Star Trek, Shrek, Pixar, El Padrino, Harry Potter…). ¿Cómo completaríais esta lista de posibles ciclos? Todo tiene cabida, pelis buenas y malas, antiguas y modernas, de dibujos o de imagen real =D ¡Alegradme el verano!

Día 1: Ciclo Alan Moore

  1. La liga de los Hombres Extraordinarios
  2. V de Vendetta
  3. Watchmen

Día 2: Ciclo Takeshi Kitano

  1. Takeshi’s
  2. Battle Royale
  3. El verano de Kikujiro

Día 3: Ciclo Tim Burton (musicales)

  1. La Novia Cadáver
  2. Sweeney Todd
  3. Charlie y la Fábrica de Chocolate
  4. Pesadilla Antes de Navidad

Día 4: Ciclo Tim Burton (no musicales)

  1. Bitelchus
  2. Big Fish
  3. Eduardo Manostijeras
  4. Sleepy Hollow

Día 5: Ciclo Star Wars (día Megafriki don’t stop)

  1. La Amenaza Fantasma
  2. El Ataque de los Clones
  3. La Venganza de los Sith
  4. Una Nueva Esperanza
  5. El Imperio Contraataca
  6. El Retorno del Jedi

Día 6: Ciclo musicales

  1. Rent
  2. West Side Story
  3. El Violinista Sobre el Tejado

Día 7: Ciclo James Cameron

  1. Terminator
  2. Terminator 2
  3. Alien
  4. Avatar

Día 8: Ciclo Chris Columbus

  1. Gremlins
  2. El Joven Sherlock Holmes
  3. Los Goonies

Día 9: Ciclo El Señor de los Anillos (día Megafriki don’t stop)

  1. La Comunidad del Anillo (versión extendida)
  2. Las Dos Torres (versión extendida)
  3. El Retorno del Rey (versión extendida)

Día 10: Ciclo Disney

  1. El Jorobado de Notre Dame
  2. Mulán
  3. Fantasía
  4. Tron

Día 11: Ciclo Robin Hood

  1. Las Locas Aventuras de Robin Hood
  2. Robin Hood: Príncipe de los Ladrones
  3. Robin Hood (Disney)

Día 12: Ciclo Ghibli (Hayao Miyazaki) (día Megafriki don’t stop)

  1. Mi Vecino Totoro
  2. Nausicäa del Valle del Viento
  3. El Castillo Ambulante
  4. Ponyo en el Acantilado
  5. La Princesa Mononoke
  6. El Viaje de Chihiro

Día 13: Ciclo Ghibli (otros directores)

  1. Cuentos de Terramar
  2. La Tumba de las Luciérnagas
  3. Susurros del Corazón
  4. Mis Vecinos los Yamada

Día 14: Ciclo Indiana Jones

  1. El Arca Perdida
  2. El Templo Maldito
  3. La Última Cruzada
  4. El Reino de la Calavera de Cristal




Vamos a patear algunos culos…

5 06 2010

Qué cosas, ¿eh? Hace dos días prometí no pasarme por aquí hasta finalizar exámenes… y aquí me tenéis de vuelta. Bueno, han pasado cosas. Ahora tengo más tiempo, he ganado unos minutos al día (a costa de haber perdido cosas mucho, mucho más importantes, pero bueno… seamos positivos), así que puedo hacer una breve reseña de algo que lo merece con creces. Entro en materia.

Como algunos ya sabréis, esta semana se celebra la fiesta del cine. Básicamente, los que hayáis ido al cine ayer u hoy, o tengáis pensado hacerlo mañana, habréis sido / seréis recompensados con una especie de panfletillo que servirá para entrar a bastantes salas de cine por solo 2 euros. Y, amigos, aunque esto deberían hacerlo una vez al mes al menos, es una oferta que hay que aprovechar. Así que he confeccionado una pequeña lista de títulos que merecería la pena ver por ese precio (Robin Hood, The Crazies, Avatar -que aún la dan en Kinepolis-, un ciudadano ejemplar…) y he pensado en la que me apetecía ir a ver hoy. Y la ganadora ha sido…

Kick Ass. Y creo que es una de las mejores películas que podrían habérseme cruzado por delante ahora mismo. En una época en la que hace falta reírse (a nivel general y, qué caray, a nivel personal me viene genial también), la película me ha dejado satisfecho en todos los sentidos. Hasta por la parte de Nicolas Cage me he llevado una sorpresa agradable. La trama es sorprendentemente original y coherente. Con tanto friki suelto, solo hacía falta un empujoncito (un empujoncito con un buen par de tetas, claro) para que un par de cables se giraran en la cabeza de uno de ellos (de los frikis) y, en fin… un poco de neopreno verde por aquí, un par de palos por allá: ya tenemos a nuestro héroe perfectamente ataviado.

Una de las frases más interesantes es una que dice el protagonista (Dave) cuando se está autoconvenciendo de que convertirse en super es lo más coherente del mundo: “Por supuesto, el mundo no tiene por qué tener super héroes. Bien, no tendría por que… pero es que lo que sí hay son super villanos”. Y qué razón tiene. Así que también tenemos un malo (o un par). También tenemos compañeros, maestros, némesis, la chica, los amigos, los aparatejos de matar… ¿qué nos falta? Ah, sí. Un par de cosas.

Lo primero, una banda sonora alucinante. Absolutamente apropiada en todo momento. Mención especial a la que estoy escuchando ahora (The Dickies – Banana Splits). Pero hay que verla en la película. No se me ocurriría una canción mejor para ese momento. Los colores, muy bien elegidos, hacen juego con la música (sonocromatismo, que dicen), y se crea una sinfonía sinestésica en algunos momentos dignos de mención. Lo segundo (y último): el humor. El género épico-humorístico está poco explotado, lo cual es una auténtica pena. Merece un empujoncito, y creo que esta película se lo da. En una dirección más que correcta.

En fin, otra más que digna adaptación de cómic. No lo he leído, vale, solo he tenido oportunidad de echarle un ojo en la fnac, aunque prometo hacerme con él tan pronto como me sea posible. Por lo que he podido ver, de cualquier modo, la película no deja flecos. Ya comentaré más al resepcto =).

Nada más. Hoy no hay más ratos, que tengo que ducharme y ponerme a trabajar. Mi depresión y yo nos vamos a refrescar un poco =) Pero antes, una buena razón para ver la película: este personaje lo vale por todos los demás. Ahí lo dejo.

Escuchando ahora: Sparks – This town ain’t big enough for the both of us (Kick Ass OST)





¡Hop! Anda mira, una cuerda

23 05 2010

Sí, sí, mucho tiempo sin actualizar, lo sé… ya sabéis, exámenes y esas cosas. Pero estoy aficionándome mucho a ir al cine semanalmente, y eso me gusta, así que al menos las impresiones que me quedan me gusta compartirlas. Ni que sea de forma breve y escueta.

Esta vez le ha tocado el turno al tan mentado Prince of Persia (en español, Príncipe de las Persianas). Ya, no es un titulazo, pero che… no me ha disgustado. Quizá la trama es sencillota y tal, como suele ocurrir en estos casos. El chico, la chica, el malo, la trama de corrupción, la carrera de avestruces, el beso, la pelea final, “yo cambiaré el destino”, y todos contentos a casa sin haber derramado una gota de sangre (que es de Disney, no olvidemos). Pero hay una parte allá por la mitad de la película más o menos que me gustó especialmente, y es una estrepitosa crítica al sistema financiero que nos domina hoy en día. Estad atentos, lo dicen muy claramente y es muy constructiva.

Por lo demás… bueno. Parece que siempre hay una cuerda cuando hace falta, o una escalera de mano, o unos trapos en los que balancearse, o un ventanuco por el que colarse. ¿Recordáis Aladdin? Pues algo parecido, pero con más estilo, claro. Se ve que detrás de la coreografía circense está el conocido David Belle, especialista francés en parkour, ese “deporte urbano” que consiste en ir dando saltos por aquí y por allá. Con mucho mérito, ¿eh? Que yo no podría hacerlo y requiere una fuerza y agilidad alucinantes. Pero creo que en la peli se han pasado un poco. Había momentos en los que el personaje iba saltando de pared en pared solo por no ir en línea recta (lo que hubiera sido la solución fácil). Pero claro, es que es la adaptación de un videojuego, y cuando tenemos un mando en nuestras manos, ¿quién no va dándole al botón A para que el personaje vaya saltando en lugar de caminar como las personas civilizadas? Nadie. Claro.

Nada más destacable… los efectos son buenos (tampoco para tirar cohetes), la banda sonora es apropiada (toques españoles por ahí), y la chica no es tan guapa como la pintan (bueno, y él tiene cara un poco de tonto, no nos engañemos). Ni Ben Kingsley, que tan bien lo hace en el caso Slevin, hace que suba de nivel la cosa. Pero oye… que a mí me ha gustado. ¡Ah! Y una mención especial a la compañía con la que fui, que pasé muy buena tarde ^^.

Quizá merecería la pena esperar un poco más y hacer una película de aquel Prince of Persia en 2D…

En fin. ¿Qué será lo siguiente? ¿Buscaminas: la película? Os dejo con un vídeo instructivo sobre cómo podría ir la cosa…

Más ratos de hoy:

  • Lenguaje // Las ministras Bibiana Aído y Trinidad Jiménez han decidido que la expresión recién nacido es sexista, así que ahora hay que decir criatura. Realmente me pregunto si estarían borrachas cuando tomaron esa decisión, o si todo es una broma en plan “venga Trini, si total, nos queda nada en el poder…”. De cualquier manera, en unos años tendremos a alguien defendiendo los derechos de “las criaturas y los criaturos”. Y si no, al tiempo.
  • Metablog // A partir de ahora, en los “más ratos” del día, pondré un enlace a la noticia si es pertinente. El enlace estará en la etiqueta del rato (al principio, donde pone “Lenguaje //”).