Hoy, una breve (1)

26 07 2010

Gracias a @missgaijin por la imagen, sencillamente maravillosa. No voy a comentar nada, hoy es entrada breve. Buenas noches y disfrútenla:

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Un ‘reality’ que yo vería

14 04 2010

Curioso por partida doble. Lo primero que me ha llamado la atención es haberlo visto esta mañana en las noticias de TVE1. Estas cosas no suelen aparecer en informativos. Será que nos estamos quedando sin noticias, o que como lo ha publicado Reuters, los medios han tirado de ahí. En cualquier caso, parece que la cosa es lo suficientemente interesante como para aparecer en el informativo.

Resulta que a alguien se le ha ocurrido coger a varios dirigentes hispanoamericanos y meterlos en una isla, al más puro estilo Supervivientes. La idea es sencilla en un principio, pero no deja de ser divertido. El programa se llama La isla presidencial, y son microcapítulos de cuatro minutos en los que vemos a un Evo Morales enamorado de Chávez, una Kirchner buenorra, un presidente de Nicaragua anónimo y un borbón viejo y medio loco. Ah, y soez, vulgar, aficionado a las palabrotas… como siempre digo, no está mal ver cómo nos percibe la comunidad mundial.

En fin, no digo nada más y os dejo el primer capítulo. Ah, sí. Lo que no ha salido en las noticias es que ha estallado un avión en el aeropuerto de Monterrey. ¿Por qué será?

Más ratos de hoy:

  • Tecnología // Seagate, la fabricante de discos duros, ha llegado a un pacto con Paramount, y venderá sus unidades con 20 películas de la productora. Aunque la idea es buena, aún se puede explotar más, creo yo. Ah, y es en Hollywood, claro. Como decía alguien, Spain is different.
  • Cine // La serie de TVE, Águila Roja, saltará a la gran pantalla. Me parece que nuestra cadena pública está haciendo algo bien con las series que no están sabiendo hacer otras cadenas. Bien por ellos.




Shakespeare lanza un tweet.

13 04 2010

La imagen es de una serie de animación japonesa basada en la historia de Romeo y Julieta. Una versión más.

A través del facebook de una amiga leía esta mañana la siguiente noticia (pinchad aquí para acceder al texto completo). La Royal Shakespeare Company se ha embarcado en una de las representaciones teatrales más interesantes (cuando menos) de la historia, y ha elegido como título el que diera más fama a su creador: Romeo y Julieta. Pongámonos en antecedentes.

Decía Neruda allá en los albores del modernismo que no se podía considerar que un poema con la palabra “avión” o con la expresión “sonidos de máquinas descompuestas” fuera moderno. El chileno buscaba algo más aparte de la terminología en la concepción del poema moderno, pero tampoco me atrevo a afirmar de manera contundente que se refiriera a esto al hacer tal aseveración.

Como decía, la RSC ha decidido adaptar el teatro a los nuevos tiempos en un alarde de lo que podríamos llamar “neomodernismo” pero que yo prefiero llamar “literatura hipertextual” o “hiperliteratura”. Han cogido la obra de Shakespeare mencionada, a unos cuantos actores, han elaborado un escueto guión (más un esquema de la historia) y han echado a la bicha a andar en Twitter y Youtube. Los protagonistas desarrollan su dramtis personae en un entorno totalmente virtual e interactivo. Antes de que los puristas se lleven las manos a la cabeza, supongo que deberíamos considerar las innovaciones que todo esto conlleva.

Para empezar, se trata de una obra diacrónica. Se “representa” desde ayer lunes hasta dentro de cinco semanas, lo que da un considerable margen de preparación a los actores. Además, como ya he dicho, es interactiva, pudiendo participar todos los usuarios que así lo deseen implicándose en la trama establecida: Julieta es una adolescente que escribe con faltas de ortografía (bien captado el espíritu adolescente de los tiempos que corren) y que no ha tenido nunca novio, frustración que palia con una adicción semi-enfermiza a Internet. A partir de aquí, y gracias a las maravillas del microblogging y el stream (también cuelgan vídeos en Youtube), la historia seguirá el curso que los actores decidan de acuerdo con su pequeño guión y los comentarios de la gente.

¿Qué me parece? Francamente, me parece muy bien. A través de la web del proyecto (http://suchtweetsorrow.com/story/) podemos seguir las peripecias de una Julieta de una manera mucho más introspectiva que en cualquier obra de teatro, y es una adaptación interesante. Esto me recuerda a aquél gag de El Cansancio en el que la Real Academia Española ofrecía un servicio mediante el que enviaban la obra Don Quijote de la Mancha por sms a quien lo solicitara (por unos 2000 euros al mes). En un momento dado, el adolescente en cuestión decía “además así puedo leer en el patio del insti”, a lo que el entrevistador respondía “bueno, también puedes leer un libro en el patio”. La reacción del joven no tiene precio: “¿leer un libro en el patio del insti? Qué poco sabe usted de supervivencia juvenil”.

En fin, lo que digo. Muchos puristas se llevarán las manos a la cabeza y clamarán a los cielos que abran la caja de los rayos y los truenos para pulverizar a los sacrílegos que han osado maltratar así una obra intocable. Y que si “profanación”, y que si “ultraje”, y que “si Shakespeare levantara la cabeza…”. Pues mire usted, si Shakespeare levantara la cabeza sería un zombi, y el concepto de “intocable” ha pasado a mejor vida. La globalización y la interacción total han facilitado que todo sea susceptible de ser cambiado, reelaborado y adaptado al gusto de quien así lo desee. La experimentación nos ha presentado a vampiros que brillan al sol, a un Jesucristo que vuelve a la vida en forma de zombi, a una Alicia a través del espejo infantiloide, a un Hamlet en forma de león. Algunos de estos experimentos han resultado ser poco afortunados. Otros han respirado los aromas de la gloria y se han convertido en estándares sobre la tradición. Pero una cosa está clara: sin experimentación no se llega a ninguna parte.

Así que cojan sus libros de páginas amarillas y quebradizas y enciendan la vela de su escritorio para paladear las delicias del original de William Shakespeare. Córtense las venas literarias y viertan ríos de tinta sobre la naturaleza monstruosa y bastarda de la criatura que ahora está naciendo. Enciérrense en sus tumbas de papel en lugar de abrir las ventanas del arte y dejarse mecer por los vientos de la literatura. Yo, sin despreciar el evidente placer de la magistral obra original, voy a abrirme una cuenta en Twitter para seguir la historia de estos nuevos románticos.

Más ratos de hoy:

  • Arte // Del 3 al 7 de mayo, en la facultad de profesorado de la UAM, hay unas jornadas culturales sobre el arte en la calle. Siempre me ha parecido interesante discernir entre bandalismo y arte. Las jornadas tocarán todos los palos de la baraja: graffiti, música, danza urbana… Me gustaría asistir.
  • Cultura // Este jueves 15 de abril se celebra en el campus de la UAM el día de Turquía. Si tenéis oportunidad, os aconsejaría acercaros para ver qué tal. Cuando visité el país, quedé maravillado, y yo no pienso perder la oportunidad de volver a pasarme por allí.
  • Cultura // Se acerca el día del libro, 23 de abril, y ya se puede ver el plan de la Comunidad de Madrid para festejar tal evento. Aunque es una fecha que no termina de traerme buenos recuerdos, tengo ganas de pasar el día entre páginas y páginas. Ya haré reseña en su día.
  • Libros // Parece que al final, los libros electrónicos irán gravados con el 16% de IVA, y no con el 4% que anunció en su día la ministra de cultura, Ángeles González-Sinde. Nos la dan con queso como quieren…




Y de las cenizas, resurgiremos

26 03 2010

Con mucho más poder, desde luego. Si algo me sorprende del ser humano es su capacidad para superarse en momentos de presión y depresión; esa habilidad que desde el principio de los tiempos ha servido para sortear los obstáculos que se le ponen por delante y decir “ea, a mí nadie me para”. Para bien y para mal, ojo. Tanto Gandhi como Hitler encontrarían en el camino hacia sus respectivas metas descorazonadores escollos, palabras derrotistas y ganas de renunciar. Pero mira, al final los dos (y muchos otros) decidieron tirar para adelante y ser consecuentes con sus actos.

La recientemente aprobada Ley de Economía Sostenible (aka: Ley Sinde) ha supuesto un golpe duro a la libertad de distribución de contenido cultural en Internet, y el otro día yo preguntaba desde estas mismas líneas: ¿qué hacemos? Pues parece que sí estamos haciendo algo. Desde el blog señorasque.com leemos que nace el programa de código libre E-linker, una alternativa a las páginas que almacenan enlaces (como Series Yonkis, entre otras muchas) que se encarga de distribuir esos enlaces sin que se encuentren físicamente en ninguna parte. Por lo que yo entiendo, vendría a ser una especie de eMule en el que, en lugar de archivos, encontraremos los enlaces a Megaupload, Rapidshare, Gigasize y demás para descargar los archivos. A falta de probarlo, desde ya aplaudo la iniciativa y la buena idea del tal Óscar, el creador. Os dejo con el vídeo de instrucciones que ha distribuido para todos los que queramos usar el programa.

Más ratos de hoy:

  • Tecnología // ¡Por fin parece que estoy recuperando los datos perdidos de mi disco duro! Si podéis evitarlo, no compréis un Western Digital, pero si lo hacéis y perdéis vuestros datos, usad el programa Recuva. He probado muchos, y este es el único que funciona, y además, de maravilla. Tanto es así, que me ha recuperado archivos que no eran míos
  • Libros // Estoy descubriendo a Terry Pratchett,y  estoy encantadísimo. Probablemente dentro de poco dedique un post a los guiños lingüísticos del autor en El color de la magia, primera entrega de la serie Mundodisco. Muy recomendado.
  • Clima // La primavera ha venido, nadie sabe cómo ha sido… Pero hace un tiempo genial, viento, lluvia… 😀 me encanta.

Si te ha gustado, quizá tengas un rato para…





¿Qué hacemos?

22 03 2010

Resulta que el viernes pasado, día 19 de marzo (felicidades a los padres y a los Josés), se aprobó el anteproyecto de ley conocido como “Ley Sinde”. Una rápida búsqueda en Google os acercará a varios artículos de prensa, blogs personales y demás sobre el tema, no voy a ahondar ahora en eso. Ha despertado en mí una sensación extraña el leer tanta bilis derramada acompañada de fotos sonrientes de la ministra más odiada en el panorama cibernético actual. Lo más triste de todo es que esta mujer va a tener que dimitir pronto, y lo único que llevará en su haber es una ley bautizada con su nombre. Y vista la naturaleza de esta ley, ya es pena que lleve tu nombre… es como una enfermedad incurable a la que se le pone el nombre del descubridor, o el arma que más gente ha matado con el orgulloso nombre de su inventor. Y me vais a perdonar las comparaciones, pero una ley que atenta de este modo contra la cultura no es una muerte por enfermedad, ni una muerte por arma de fuego. Es otro tipo de muerte.

Pero, como he dicho, ya hay mucha tinta (y sangre) derramada por ahí con quejas, blasfemias varias y demás acerca del tema. Por no repetirme, desde la poca difusión que tiene este rincón de Internet, voy a lanzar una pregunta: ¿qué hacemos? Imaginad la siguiente situación.

Internet no existe. Es el año 2010, y por azares de la vida y la historia, no se ha necesitado nunca enviar grandes cantidades de información a otros lados del mundo en cuestión de segundos (o no se ha caído en la cuenta de esa posibilidad). Sin embargo, no vivimos en la Edad Media. La sociedad ha alcanzado el estadio de “democracia” y libertades de los que disfrutamos a día de hoy. Es decir, os estoy pidiendo que imaginéis una sociedad exactamente como la de hoy, pero sin Internet. ¿Cómo se comunica la gente? Bueno, hay libros, hay prensa, hay publicidad en la televisión, informativos, bibliotecas, universidades, y en cada distrito, dos o tres locales donde hay personas que saben (o tienen acceso a) todo lo que sucede en el mundo. Total, que cualquier ciudadano puede ir en cualquier momento a uno de estos lugares y conocer la información que necesite. Como quien va a la pescadería.

En estos lugares, además de acceder a la información, uno puede disponer, como si fuera una biblioteca, de libros, vídeos, música, colecciones de arte, revistas, artículos… cultura. Recordad que hablamos de un lugar hipotético, ya sé que este espacio ocuparía mucho y serían necesarios muchos recursos. Solo pretendo que nos alejemos del plano virtual de Internet y lo ubiquemos en un plano real. Como decía, en este lugar tenemos todos los servicios que Internet pone a nuestra disposición hoy en día, y podemos hacer exactamente lo mismo que hacemos ahora. Rigoberto Piratilla, un vecino del barrio que goza de excelente reputación entre sus conciudadanos, acude cada mañana antes de ir a la Universidad a su centro-I más cercano para encargar copias de algunos DVD y CD de música de modo que, al volver, estén a su disposición.

Pero un día, una señora con sonrisa malvada y orejas grandes, se persona en el centro-I de Rigoberto, y le dice que se ha llevado el cine, la música, los libros y demás porque se “violan los derechos de autor”. Se van a clausurar los centros-I de toda España y se va a prohibir el acceso a cualquier español a los centros-I de cualquier país extranjero. Paremos aquí. Si encontrásemos esta situación en una tienda de nuestro barrio, ¿cómo reaccionaríamos? ¿Lo dejaríamos estar? Yo creo que no. Cuando las cosas suceden en la vida real, cuando podemos tocarlas, verlas, sentirlas y golpearlas, nos afectan de un modo especial, más intenso que cuando solo podemos percibirlas a través de un mundo virtual.

Todos tenemos muy claro qué haríamos de ver esta situación en nuestro barrio. Quejarnos, movernos, linchar a la señora mala de orejas grandes o lo que fuera menester (y ojo, en ningún momento pretendo hacer exaltación de la violencia, pero ya que mi situación era metafórica, espero que esa paliza se entienda como tal también). Mi pregunta es: ¿Qué hacemos? ¿Cómo solucionamos lo que está pasando ahora, en este momento, en Internet? Necesitamos ideas, necesitamos movimiento, necesitamos dar palizas verbales a quien se atreve a censurar lo que debería ser un bien internacional. La economía debería saber que si yo no puedo bajarme música, no voy a comprarme un reproductor de mp3. Que si no puedo bajarme eBooks, no voy a comprarme un eReader. Que si no puedo acceder a cine, series o prensa, ¿para qué diablos quiero un proveedor de servicios de Internet? Todo se verá afectado.

Os aliento, a quien sea que esté leyendo esto, a que penséis en soluciones prácticas, reales y realizables. Fomentemos la cultura. Esta tarde voy a ir al cine (a ver Los hombres que miraban fijamente a las cabras, ya diré qué tal por aquí), y voy a pagar un euro nada más gracias a una promoción de una web. La semana que viene volveré, y no pagaré nada porque HP me ha regalado una entrada al comprar un producto en su tienda. La primera quincena de marzo, el cine ha costado 4,90 en los cines UGC. Y yo digo bravo y hurra por estas iniciativas, porque me dan ganas de ir al cine. Por ese precio, me compensa. Por siete, ocho euros, no. Quizá si me dijeran “mira, te vamos a cobrar siete euros por la entrada de cine, pero cuando salga la película en DVD, si la presentas, te sale a mitad de precio”. Por ejemplo, es una idea.

Pero no hay ideas para la cultura. Solo hay ideas para el dinero. Es una lástima.

Más ratos de hoy:

  • Ofertas // He encontrado una web, http://www.citydeal.es/in/.aqkTXi/,1945 , en la que cada día salen ofertas y descuentos para disfrutar de tu ciudad. Muy recomendada: como oferta de bienvenida, cine a un euro.
  • Libros // He empezado a leer la saga de Mundodisco, de Terry Pratchet. En las 70 páginas que llevo me he reído bastante, pero ya hablaré más extensamente cuando lo termine.
  • Lingüística // Se me ha ocurrido que sería interesante realizar un estudio sobre el lenguaje de las tiendas de barrio: efectividad, tópicos, eufemismos, entonación… Quizá le dedique algo de tiempo a desarrollar la idea.

Si esto te ha gustado, quizá tengas un rato para…





La lista de Sinde

20 03 2010

¿Os lo podéis creer? Hasta que no he escrito el título de este post no he caído en la cuenta de que “la lsita de Sinde” es una frase ambigua. Por un lado hace referencia a las aptitudes mentales y capacidades discursivas de nuestra ministra de Cultura (“anda mira, por ahí va la lista de Sinde”), y por otro (que es el que me interesa ahora) hace alusión a un proyecto considerablemente interesante. Por cierto, también hace alusión a una película… ¿adivináis cuál?

En fin, el caso es que desde aquí quiero mostrar mi más completo apoyo a la gente de http://lalistadesinde.net/, que parten de una premisa muy sencilla. Si el ministerio de Cultura asume el poder de cerrar páginas web sin mediación judicial, vamos a ponérselo difícil. Que no tengan que cerrar 100 páginas, ni 200. Que se encuentren con 1000, 10 000, con un millón de páginas que comparten cultura. Y que cuando cierren esas 100 000 páginas, se encuentren con otras 100 000 de nueva creación. Que se den cuenta de que todo acto represor contra el fomento de la cultura es inútil y absurdo. Os dejo con el vídeo de una conferencia del señor Carlos Sánchez Almeida, invitado al Seminario Ley de Economía Sostenible. Espero que os guste, merece la pena verlo hasta el final.