La coarticulación de las nasales en japonés (2 de 2)

9 04 2010

Hoy voy a dar por hecho que todos sabemos lo que es la coarticulación. Si no es así, recomendaría pasarse por mi post anterior, pero aún recomendaría más buscar otras fuentes. No dudo tanto de la capacidad de mis lectores de comprender como de la mía propia para explicar. Venga, vamos allá.

Decía en que me resultaría interesante analizar la coarticulación de las consonantes nasales en japonés de acuerdo con el sistema fonético que tienen allí. Como algunos sabréis, el alfabeto japonés es silábico, es decir, cada símbolo no representa una letra, como en nuestro alfabeto, sino que representa una sílaba completa. Todas las sílabas tienen la forma CV, ConsonanteVocal. Para ilustrarlo, os dejo las tablas de los dos silabarios japoneses: el silabario hiragana y el silabario katakana.

Las diferencias entre ambos silabarios las veremos en otro momento, si os parece. Ahora quiero centrarme en un hecho que sin duda os habrá llamado la atención (a los que habéis mirado las tablas, claro). Salvando la sílaba tsu (つ y ツ), hay otra sílaba que en español no tenemos como tal: la sílaba n (ん y ン). De este modo, la n es el único sonido que puede aparecer no acompañado de una vocal. Encontramos así las siguientes palabras:

  • Sakuranbo // 桜んぼ (cereza)
  • Baishunfu // 売春婦 (prostituta)
  • Kondo //  混 (confusión)
  • Banzai // 万歳 (¡que viva diez mil años!)
  • Denchi // 電池 (pila eléctrica)
  • Bengoshi //  弁護 (abogado)

Visto esto, ya solo me queda formular la pregunta que ha movido todo esto: al reconocer el hablante el sonido n como silábico, ¿coarticulará de la misma manera un hablante de japonés que un hablante de español? A lo mejor es una tontería lo que estoy diciendo, y desde luego, como dice Adelina, no voy a salvar la vida a nadie (sobre todo porque no doy ninguna respuesta, sino que planteo una pregunta). Me han dado el nombre de alguien que me puede ayudar a solucionarlo, así que si consigo alguna conclusión al respecto, os lo haré saber. Miradlo por el lado positivo: al menos habéis aprendido algo sobre fonética y algo sobre japonés. Nunca sabes cuándo será interesante saber estas cosillas.

Más ratos de hoy:

  • Cultura // Ha venido Daniel Cassany a dar unas conferencias sobre lingüística en empresa. Ha sido muy interesante, y por lo menos ha abierto una ventana a todos aquellos que piensan que los filólogos no tenemos salidas laborales.
  • Niños // ¡Qué monada! Ayer vi en el bus a una niña con su padre. El padre, qué rabia me da, pasaba por completo de su hija, que estaba jugando sola en un asiento. De repente, dice la niña: “papá, si tengo mil caramelos y mi hermano me quita un montón, ¿cuántos me quedan?”. Sin mirarla siquiera, con desgana, el padre respondió “dos”, a lo que la avispada niña respondió “no, ninguno, porque mil son un montón”. ¡Bravo!

Escrito mientras escucho… Anni B Sweet – Take on me





La coarticulación en las nasales del japonés (1 de 2)

6 04 2010

Hace tiempo que me pica la curiosidad respecto a este tema, y voy a aprovechar que tampoco tengo demasiado que decir para intentar explicar de forma sencilla lo que es la coarticulación y por qué me parece relevante relacionarla con el caso de las nasales en japonés.

En fonética, entendemos por coarticulación (más o menos, no voy a entrar en profundidad) al modo en que la articulación física de un sonido afecta a otro relativamente cercano en la cadena fónica. El habla es encadenada, esto es, pronunciamos un sonido detrás de otro (a esto se le llama cadena fónica) y siempre a determinada velocidad. Pero no pensamos del mismo modo. Por ejemplo, cuando yo voy a las fiestas de agosto de Elche, en Alicante, y veo todos los cohetes que se lanzan durante  La Nit de l’alba, mi cabeza piensa inmediatamente “¡Oh! ¡Qué espectáculo tan maravilloso”, pero no de forma encadenada. Sin embargo, cuando quiero transmitirle ese mensaje a mi hermano, he de hacerlo por vía oral (aunque con tanto cohete quizá fuera mejor desistir y dejarlo para más tarde). Lo que haré será concatenar cada uno de los sonidos de mi mensaje, pero como de antemano ya conozco el mensaje completo, mis órganos articuladores (cavidades oral y nasal, lengua, mandíbulas, etc.) están preparados para pronunciar el siguiente sonido. Por eso, en ocasiones, el sonido que estoy emitiendo en el momento presente adquiere determinadas características articulatorias de un sonido anterior o posterior a él en la cadena de sonidos que estoy emitiendo. Esto hace que cuando yo voy a decir la palabra “espectáculo”, por ejemplo, me coma el sonido [s] y salte directamente al [p], “eppectáculo”, pues mi boca estaba tan preparada para la [p] que ha decidido que es más cómodo no pronunciar la [s].

Espero que hasta aquí se haya entendido. Bien, pues uno de los grupos consonánticos más susceptibles a este fenómeno es el de las nasales, que no son otras que /n/, /m/ y /ñ/, las correspondientes a las palabras cama, cana y caña. Tres. ¿Tres? ¡No! Gracias a la magia de la coarticulación, llegamos a tener hasta siete consonantes nasales diferentes en castellano (sin hilar demasiado fino). Vamos a hacer un experimento on-line. Os propongo que leais la siguiente secuencia de palabras fijándoos en las consonantes nasales que pronunciais y en el lugar en el que ponéis la lengua cuando las pronunciais:

  • Un bebé
  • Anfibio
  • Anciano
  • Indio
  • Manso
  • Mancha
  • Tango

¿Habéis notado algo? Vamos a hacerlo más extremo aún. Leed solo “Un bebé”, “Manso” y “Tango”. Mejor aún, leed solo “Un bebé” y “Tango”. ¿Notáis cómo en la primera no usáis la lengua, sino que juntáis los labios al decir la “n”? ¿Y cómo en la última la lengua se va para atrás al pronunciarla? Esto es la coarticulación. La nasal se adapta a la articulación que vamos a tener que hacer para pronunciar la consonante siguiente. En la siguiente entrega (que será la última, espero), os contaré por qué quiero relacionarlo con el japonés. Los que sepáis algo del idioma ya lo estaréis intuyendo, seguro. ¡Mañana más!

Más ratos de hoy:

  • Transporte // Nunca, jamás en mi vida, había visto revisores en un autobús. Pero más me ha sorprendido que hayan pillado a un pasajero sin billete. Anonanado me he quedado.
  • Música // He conocido la música de un tal Andrés Lewin. Tiene canciones curiosas. Da conciertillos en salas de Madrid, os recomendaría acercaros alguna vez.
  • Cultura // ¿Alguien aprecia el patrón en estas imágenes? Lo de las poses es algo que veo taaaaan ridículo




Problema de sufijos

19 03 2010

Ayer, en la primera página de El País, podíamos leer el siguiente titular:

Tuve sexo con menores como forma de vida – El sumario del caso del karateca Baena revela los abusos cometidos

Salvando lo despreciable de la noticia en sí, una palabra ha llamado mi atención: karateca. Esa “c” al final me ha chirriado mucho, y dando vueltas a la cosa, me he dado cuenta de por qué. Por supuesto, la primera persona a la que he planteado este tema me ha hecho la pregunta evidente: ¿está aceptado por la Academia? He de decir que sí, la Academia acepta tanto karateca como karateka, si bien el panhispánico de dudas prefiere la solución con “c” sin decir a santo de qué. Bueno, voy a intentar explicaros yo el por qué.

Como todos sabemos, la “k” no es una letra muy empleada en español. Son pocas las palabras que cuentan con ella entre sus letras: kiwi, koala, kilo… contaditas, vaya. Por eso, al español le choca encontrarse ahí una “k”. Supongo que es por ello por lo que la Academia decidió sustituirla por una “c”, aún cuando en el idioma original se escribe con “k”.

La palabra deriva, como ya sabréis, del japonés. La raíz, “karate”, se escribe del siguiente modo:

Imagen extraída de http://www.askp-karate.com/Portals/0/images/Karate-Do_Kanji.gif

En realidad, lo que pone en la imagen es “karate-do”, el camino del karate o, por traducción, el camino de la mano vacía. El karate es una disciplina marcial que se practica sin armas; de ahí lo de la mano vacía. Pero, ¿qué es el “ka” (o “ca”, según la RAE)? Aquí viene el dilema. En japonés, el sufijo –ka equivale a nuestro sufijo –ista, que sirve para señalar a la persona que se dedica a algo (futbolista, tenista, maquinista… ya sabéis). Por lo tanto, el “karate ka” es el “karatista”, la persona que se dedica al karate. Mi planteamiento, por tanto, es que si se respeta la raíz, se debería respetar el sufijo también.

Pensemos ahora en otras palabras que en castellano terminan por –teca: biblioteca, pinacoteca, discoteca… la RAE define este sufijo como ‘lugar en que se guarda algo’. Pero claro, como esta terminación es corriente en castellano, debieron pensar que era mejor sustituir la letra “k” original por la “c”, ya que al pueblo le sonará mejor. Pero resulta que el pueblo sabe lo que es una “k”, sabe cómo se pronuncia, sabe cómo se escribe y no le tiene miedo. Y precisamente porque el pueblo no es tonto, su competencia lingüística le dice que esa terminación corresponde a ‘lugar en que se guarda algo’. Y por eso me ha chirriado esa terminación, y por eso abogo por mantener la palabra “karateka” tal cual. A discreción queda del hablante, por supuesto. Como dije, la Academia aún admite le “k” en la palabra… ¿qué opción preferís?

Más ratos de hoy:

  • Conocimiento del mundo // Una mujer se ha subido al bus y ha preguntado al conductor: ¿para en la siguiente parada?
  • Uso de comillas // He leído un cartel en el que ponía lo siguiente: Se busca piso en la zona, “urgente”, precio negociable. El uso de comillas indica que tan urgente no debe ser…
  • Música // Ayer encontré por fin una canción que llevaba tiempo buscando. Era parte de la Banda Sonora Original de la película Bitelchus. Podéis encontrarla pinchando aquí.

Si esto te ha gustado, quizá tengas un rato para…

El lenguaje zombi: pequeño escrito sobre los cambios no naturales en las palabras.