23 de abril. 2036.

27 04 2010

Un año más, el calendario ha proclamado con orgullo la llegada del 23 de abril, Día del Libro. Y, aunque es una fiesta de esas irremediablemente enlazadas a una antigua tradición religiosa (como San Valentín), años de lucha por el laicismo han conseguido que “San Jorge” no sea más que un símbolo sin ningún tipo de carga cristiana para la festividad en sí. En efecto, los calendarios han cambiado el santoral tradicional por otro tipo de dedicatorias diarias, lo que no deja de ser otra forma de religión, y el rótulo que acompaña a esta fecha es el que reza “Día del Libro”. Un nuevo logro para la cultura.

Lo mejor de un día como hoy es que apenas se diferencia de un día normal. Afortunadamente, desde la conocida como “Negra Era Sinde”, hemos evolucionado mucho en lo que a transmisión de cultura se refiere. Anoche se celebró en Madrid la Noche de los Libros, auspiciada por un renovado Ministerio (en fin, la política al completo ha sufrido un cambio interesante, pero eso lo contaré en otro momento). Una de las ventajas de celebrar una noche como esta se puede asociar a los puestos de cultura WiFi. Para los que no lo conozcan, se trata de unas cabinitas que recuerdan bastante a las de fotografías en las que cualquier creador puede ir con un pen-drive y almacenar su obra (desde libros o cómics hasta cortometrajes, pasando por reportajes fotográficos o canciones), de modo que, a través de ondas WiFi, Bluetooth o mediante conexión USB, cualquier puede acceder a ellas. El creador elige si dejar material de acceso libre o no (por ejemplo, permitir leer un capítulo, o ver dos minutos, o escuchar un estribillo), y propone un precio de compra adecuado. Si el usuario accede al contenido gratuito, puede proponer un precio por el que compraría la obra completa y valorarlo para futuros posibles compradores. Como regla general, el creador ha de pagar de 2 a 5 euros por introducir su obra (dependiendo del tamaño de la misma y esas cosas), pero el dinero recaudado es casi íntegro para él, al no haber intermediarios. En función de las votaciones y críticas del público, alguna editorial puede decidir publicar la obra en un formato más elaborado, con el trabajo de correctores y traductores, con su debida publicidad y algunas ventajas para el comprador, como descuentos para otros libros o películas (o canciones, etc.), créditos para las máquinas de cultura WiFi, y demás, aparte de ofrecer un contrato al escritor. La ventaja de la noche de los libros es que todo esto se puede hacer al 50% del precio habitual.

Llegar a esto costó mucho. Las editoriales tuvieron miedo al principio, pero el tiempo ha demostrado que el formato en papel no solo no ha desaparecido, sino que se ha convertido en material muy valorado y querido. El formato digital se ha convertido en el mejor trampolín para la venta del libro en papel. Parece que, pese a todo, al ser humano le encanta apilar y coleccionar cosas y contar con una representación física y tangible de aquello que aprecia (algo que nunca dudé).

Otra de las ventajas de la noche de los libros es que cualquier ticket de compra de libros por valor de 20 euros o más puede canjearse por entrada de cine para el mismo día (acumulativo: 40 euros, dos entradas). No hay nada mejor que salir de una firma de libros (que hay muchas a lo largo de la noche, de autores verdaderamente comprometidos con la cultura) con tu ejemplar autografiado y entrar a ver alguna película en pantalla grande (de los cines a la carta ya hablaré en otra ocasión; otro de los grandes avances de la cultura desde aquellos años). Recuerdo aquella noche del 23 de abril de 2010, cuando los ticket para libros podían cambiarse por bebidas en cualquier local del centro de Madrid. Que fue un principio, no lo niego, y se motivó a la gente como se motiva a los caballos, con una zanahoria delante de sus narices, pero me alegro de que ahora las preferencias hayan cambiado. Aunque seguimos teniendo una zanahoria, llamalo bebida gratis, llámalo cine gratis, creo que es más beneficiosa esta manera de ver las cosas.

Podría hablar de más cosas. No sé, por ejemplo podría hablar de las dramatizaciones teatrales en la calle realizadas por grupos amateur. Algunos colectivos dedicados al teatro y a la actuación cogen obras de teatro escritas por autores noveles y hacen una selección. Se divide Madrid en 5 sectores (infantil, acción, drama, romántica y comedia) y por sus calles los grupos interpretan su papel para el público transeúnte. ¿Por qué lo hacen? No cobran, claro, pero es una buena publicidad, tanto para el escritor como para el grupo teatral en cuestión, y tanto unos como otros tienen muchas posibilidades de crecer en ventas en las cabinas de cultura WiFi y, por tanto, de acabar siendo publicados.

Y tantas, tantas cosas… hemos crecido mucho, culturalmente hablando. Y esto solo en cuanto a libros (y no está dicho todo al respecto). Otro día hablaré del cine, de la democratización de la ciencia, y de unos pequeños vegetales tan sabrosos como la carne más sabrosa y tan nutritivos como los vegetales más nutritivos, que se empezaron a comercializar hacia el 2018. Pero otro día.





Maravillosas maravillas

25 04 2010

Me encuentro en una situación complicada. Como algunos sabréis, soy fan incondicional de Tim Burton; en mi estantería hay un hueco especial reservado para su filmografía completa, desde Eduardo Manostijeras hasta Sweeney Todd, con un hueco final reservado a Alicia en el País de las Maravillas. Mi estantería, en general, da cobijo a algunos huecos especiales, pues no solo Burton merece mis elogios: Ghibli, Star Wars, El Señor de los Anillos y un breve, brevísimo etc. le hacen compañía. Pero no hablemos de eso. Decía que me encuentro en una situación complicada, porque, por otro lado, nunca he tenido reparos en admitir que más valdría que el hombrecillo de los pelos revueltos se hubiera mantenido alejado del Planeta de los Simios o de la delirante carrera cinematográfica de Ed Wood. Creo que, tarde o temprano, me haré con un ejemplar de ambas en DVD, pero será cuando no tenga otras necesidades.

De modo que, de acuerdo con los criterios que tengo establecidos, no sé si lo que ahora voy a decir está en exceso condicionado, pero he salido de ver Alicia en el País de las Maravillas absolutamente… bueno, maravillado. Satisfecho por completo, no puedo decir otra cosa. El problema es que la mayoría de la gente va a ir al cine con la imagen en la cabeza de la pizpireta muchachuela de rubios cabellos (lisos cabellos, por cierto, que ya ves tú lo que les costaba hacerla de pelo rizado para que fuera un poco más fiel a Carroll) de Disney, y esto es un problema. Y lo he podido comprobar en mis carnes, en palabras que se clavaban como puñales (sobre todo al venir de gente que, en teoría, sabe de libros y literatura). He escuchado a gente reírse de la absurda idea de meter un dragón en la historia de Alicia, de lo ridículo que es ver a la muchacha embutida en una armadura… sin siquiera haber pasado por el libro. Por tanto, si lo habéis leído, que esa sea vuestra base. Si no lo habéis leído, olvidad todo lo que habéis visto al respecto anteriormente y tratad de asimilar esta historia como la más cercana al original. Es lo mejor que podéis hacer.

Por lo demás, ¿qué puedo decir? Vuelve a quedar claro que el triángulo Burton-Depp-Elfman funciona a la perfección. Los actores son maravillosos, sin excepción. Por supuesto, Johnny Depp lo borda, pero la verdadera sorpresa es la joven Mia Waskowska, que interpreta a Alicia. Estaba donde tenía que estar en todo momento, sin salirse de lo que es y disfrutando de un trabajo bien hecho. Se le ve. Ah, y he de retractarme. Esperaba menos de Anne Hathaway, pero me he encontrado con una reina blanca no solo válida, sino sorprendentemente cercana.

Reina Blanca - Sombrerero - Reina Roja - Alicia

No puedo olvidarme de la música, por supuesto, que me acompaña ahora mientras escribo estas palabras. Se nota que Danny Elfman está en su elemento cuando trabaja con Burton, y con esto no quiero decir que toda su música sea igual. Ha sido agradable escuchar melodías que, en ocasiones, me han recordado a aquellas de Beetlejeuce Eduardo Manostijeras, con coros blancos de fondo y un toque de fantasía ideal para ambientar la historia. Y no me olvido, no: en el apartado musical ha participado también Avril Lavigne, con el tema principal de la película (de créditos, vaya). Aunque no deja de tener ese toque popero juvenil que caracteriza a la cantante, parece que mezclarse con según qué gente (ya sabéis, quien a buen árbol se arrima…) le ha venido bien. Los tambores de fondo son un buen recurso. Al final podéis ver el videoclip de la canción.

Como todo no va a ser bonito, he de decir que me ha faltado algo. A falta de verla en VO, puedo decir que el doblaje en español no es tan desastroso como otros, pero aún falta mucho. Era esta una buena oportunidad para eliminar aquello de “Galimatazo” y dejar el original, “Jabberwock”. Era una buena oportunidad… Pero en líneas generales, he echado en falta un poco más de batalla. Durante toda la película están preparándose todos para la lucha, y cuando llega… bueno, se resuelve bastante ágilmente. Como jugador de rol que soy (inactivo a día de hoy, pero eso se lleva dentro), hubiera resultado interesante ver más desarrolladas las habilidades del Magnapresa, de la lirona, de Tweedledee y Tweedledum, del Sombrerero… Una pena. Ah, y el apartado gráfico es fantástico, pero tengo entendido que es una película que no ha nacido para el 3D. Creo que esto es algo bueno, pero hará que los que la vean en este formato echen en falta algo (algo que, de momento, solo se ha visto en Avatar, seamos sinceros).

En definitiva, y no me lío más. 108 minutos (los fans de Lost verán la señal de este dato) de maravillosa fantasía con ganas de más (pero entonces ya no serían 108 minutos, ¿verdad?). Una película para ver tranquilo, relajado, y disfrutarla desde el principio hasta el final. Por supuesto, me quedo con una moraleja final: el País de las Maravillas no está tan lejos como parece. Solo hay que subirse a un barco, coger un tren, un avión, dejar que la imaginación vuele, y comprenderemos que es tan real como el suelo que creemos pisar.

Más ratos de hoy:

  • Tecnología // Solo quiero mandar un mensaje de advertencia: huíd todo lo que podáis de Western Digital. En serio.
  • Música // The Spinto Band. Canción: Oh Mandy. Recomendada en versión acústica. Una delicia musical que me recuerda a las noches barcelonesas, no me preguntéis por qué. También es el opening (o la canción de cabecera o apertura) de la miniserie de Buenafuente, Platoo.
  • Clima // Parece que ya ha llegado el verano. Es un rollo. Espero que la lluvia y el frío no tarden en llegar.




Especial “Más ratos de hoy”

31 03 2010

Más ratos de hoy:

  • Cultura // He estado en la exposición “De Saladino a Sherezade: oriente en el cómic”. Es gratuita y está muy bien, así que la recomiendo encarecidamente. Lo malo es que no dejan hacer fotos ni nada, pero merece la pena pasarse. En la casa árabe de Madrid.
  • Cine // Hoy en la plaza madrileña de Callao estaban preparando la premiere de la película Exposados. Iban a aparecer por allí Gerard Butler y Jennifer Aniston, pero había tanta gente que era imposible ver nada. Me he ido antes de que llegaran, pero es que madre mía… ¡menudo agobio!
  • Música // También hoy, a la misma hora que la premiere de Exposados (un poco antes, quizá), en el Corte Inglés de Arenal, en Madrid, la cantante Selena Gómez, recién galardonada con el premio a la mejor actriz de los Kids Choice Awards (arrebatado a Miley Cyrus) cantaba un par de tonadas de las suyas. He visto lágrimas de teenager.
  • Música // Me encantanta el disco nuevo de Coque Malla, La hora de los gigantes. Si no beneficiara a la SGAE me lo compraría. Si tenéis Spotify, haced una búsqueda de la versión extendida, los temas en directo no tienen desperdicio. Recomendados: “La hora de los gigantes”, “Berlín” y, como no, “No puedo vivir sin ti”. Os sonará.
  • Cultura // Punset ha vapuleado a la ministra Sinde en la cumbre europea. Desde el blog “señoras que” podemos ver el vídeo de la respuesta del ex ministro a la actual “ocupanta” del cargo. Maravillosa la comparación con el padre que pega al hijo (“oiga, que no es suyo, no le pegue”).
  • Libros // Sigo con Punset. Hoy he visto en la fnac el pack con su trilogía (El viaje a la felicidad, El viaje al amor y El viaje al poder de la mente). El precio se me escapa un poco (ronda los 60 €), pero me haré con él tarde o temprano. No he leído nada suyo, pero sin duda es un autor que hay que tener leído.
  • Cine // El 21 de abril sale a la venta el DVD de Avatar. Lo espero con impaciencia, aunque aún tengo una larga lista de títulos que conseguir (Malditos Bastardos, por ejemplo, amén de los títulos de Ghibli que están por venir). Por cierto, el otro día no me compré Stardust por el mero hecho de que venía con una pegatina en forma de corazón que anunciaba una suscripción gratis a una revista femenina. Me echó para atrás…
  • Cine // Hoy me he tragado los cuatro trailers de la revisión tinerfeña de Furia de Titanes mientras esperaba a Elena. Unas veinte veces cada uno. Y, la verdad, funciona: me apetece verla. Liam Neeson de Zeus… qué grande. Aún me queda una entrada de cine gratis, y creo que ya tiene nombre.
  • Cultura // He descubierto literalia.tv, un canal de TV por Internet en el que hablan de literatura en varios microprogramas. Qué alegría me ha dado descubrir un espacio así entre tanta televisión anticultural. Me alegro sobremanera de que exista algo así, lo apoyo y espero que vaya ganando puntos. Bravo.