Anuncios que irritan (1)

10 06 2010

Que la publicidad es un espacio de contrastes no es ninguna sorpresa. Si bien, en ocasiones, alguien tiene una idea magistral que resulta en un anuncio agradable e incluso muy apreciable, en otros momentos da la sensación de que tras las imágenes que se suceden en la pantalla hay alguien con prisa, sin muchas luces, o ambas a la vez. Así que, con el único afán de ridiculizar los fallos expuestos de esas grandes personas que son los publicistas, nace este post (del que, seguro, habrá continuaciones).

Y el elegido para este primer rapapolvo va a ser…

“Un creador como Ferran Adriá, que ha revolucionado la cocina, ¿podría aportar algo a Pikolín?”

Por supuesto. Y seguramente el que salía en Bricomanía también podría aportar muchas cosas a la Unión Petroquímica de Cataluña. No me malinterpretéis, soy absolutamente partidario de la interdisciplinariedad, pero… bueno, veamos lo que el cocinero aporta a Pikolín:

“¿Y si esta que no usamos la ponemos arriba? ¿Y añadimos otra capa de confort? Será mucho maj cómodo, ¿no?”

Señores de Pikolín: si tiene que venir el deconstructor de la tortilla de patata a decirles esto, tienen un problema en su departamento creativo. Háganselo mirar. De todos modos, esto parece que termina con la honrosa tradición de dar la vuelta al colchón cuando llega la primavera. ¿Habrán pensado eso?

Lo mejor del anuncio es que Adrià se lo pasa poniendo cara de entendido y manejando capas de viscolastic como si fueran foie de morsa. Y el señor de bata blanca de Pikolín le dice “Genial, así es el nuevo Pikolín Eurotop”, como si hubiera llegado un ninja armado con espátulas de cocina y mangas pasteleras a salvarles el culo y a “revolucionar el mundo del colchón”. Que esa es otra: un señor con bata blanca, como si “el mundo del colchón” fuera meritoria de titulaciones superiores. Tal y como está el plan educativo, en un par de años tenemos el Grado en Colchonería y Viscolástica, convalidado directamente el Grado en Charcutería y Embutidismo. Deberían salir en el anuncio esas personas que están contratadas seguramente a través de cualquier ETT, malpagadas, sin garantía de futuro en su puesto, que son las que, al fin y al cabo, van a hacer los colchones. Y a ver qué opinaban ellas de las ideas de Adrià.

Para terminar, resulta que “algún día, todoj loj colchonej serán así”. ¿Y ya está? Ferrán, macho, ¿esta es la revolución al mundo del colchón? En fin. Una de cal y otra de arena, un aplauso a los anuncios de Carrefour. Ante tanto ataque a las marcas blancas, pretendiendo que seamos aún más tontos de lo que ya nos hacen ser, es un buen golpe de efecto. Os dejo con uno de los comerciales de la campaña.