Reflexiones rápidas (a la par que tontas)

10 09 2010

Parece un hecho extendido que los personajes ficticios que ya están muertos no se alimentan de lo mismo que nosotros. Por ser monstruos, nuestra imaginación les priva de un buen cocido, una pizza de bacon o un simple huevo frito, y los pobres quedan condenados a vivir a base de escarabajos triturados, mucosa de calamar africano o pestañas de elefante macho aderezadas con caspa de ñu leproso. Y, si en algún momento se han de acercar a la comida humana, esta siempre estará podrida e infestada de gusanos, moho y demás.

Pero, ahora yo digo: están muertos. No pueden morir, así que no tienen por qué atenerse a una “dieta sana”. ¿Quién sabe? Quizá la rata de cloaca sobre cama de cianuro servida en envase de contención química sea una verdadera delicia. Por el bien de mi salud mental, que alguien me diga que la reflexión es, cuando menos, lícita. Porque pienso seguir plasmando más de este estilo 🙂