Shakespeare lanza un tweet.

13 04 2010

La imagen es de una serie de animación japonesa basada en la historia de Romeo y Julieta. Una versión más.

A través del facebook de una amiga leía esta mañana la siguiente noticia (pinchad aquí para acceder al texto completo). La Royal Shakespeare Company se ha embarcado en una de las representaciones teatrales más interesantes (cuando menos) de la historia, y ha elegido como título el que diera más fama a su creador: Romeo y Julieta. Pongámonos en antecedentes.

Decía Neruda allá en los albores del modernismo que no se podía considerar que un poema con la palabra “avión” o con la expresión “sonidos de máquinas descompuestas” fuera moderno. El chileno buscaba algo más aparte de la terminología en la concepción del poema moderno, pero tampoco me atrevo a afirmar de manera contundente que se refiriera a esto al hacer tal aseveración.

Como decía, la RSC ha decidido adaptar el teatro a los nuevos tiempos en un alarde de lo que podríamos llamar “neomodernismo” pero que yo prefiero llamar “literatura hipertextual” o “hiperliteratura”. Han cogido la obra de Shakespeare mencionada, a unos cuantos actores, han elaborado un escueto guión (más un esquema de la historia) y han echado a la bicha a andar en Twitter y Youtube. Los protagonistas desarrollan su dramtis personae en un entorno totalmente virtual e interactivo. Antes de que los puristas se lleven las manos a la cabeza, supongo que deberíamos considerar las innovaciones que todo esto conlleva.

Para empezar, se trata de una obra diacrónica. Se “representa” desde ayer lunes hasta dentro de cinco semanas, lo que da un considerable margen de preparación a los actores. Además, como ya he dicho, es interactiva, pudiendo participar todos los usuarios que así lo deseen implicándose en la trama establecida: Julieta es una adolescente que escribe con faltas de ortografía (bien captado el espíritu adolescente de los tiempos que corren) y que no ha tenido nunca novio, frustración que palia con una adicción semi-enfermiza a Internet. A partir de aquí, y gracias a las maravillas del microblogging y el stream (también cuelgan vídeos en Youtube), la historia seguirá el curso que los actores decidan de acuerdo con su pequeño guión y los comentarios de la gente.

¿Qué me parece? Francamente, me parece muy bien. A través de la web del proyecto (http://suchtweetsorrow.com/story/) podemos seguir las peripecias de una Julieta de una manera mucho más introspectiva que en cualquier obra de teatro, y es una adaptación interesante. Esto me recuerda a aquél gag de El Cansancio en el que la Real Academia Española ofrecía un servicio mediante el que enviaban la obra Don Quijote de la Mancha por sms a quien lo solicitara (por unos 2000 euros al mes). En un momento dado, el adolescente en cuestión decía “además así puedo leer en el patio del insti”, a lo que el entrevistador respondía “bueno, también puedes leer un libro en el patio”. La reacción del joven no tiene precio: “¿leer un libro en el patio del insti? Qué poco sabe usted de supervivencia juvenil”.

En fin, lo que digo. Muchos puristas se llevarán las manos a la cabeza y clamarán a los cielos que abran la caja de los rayos y los truenos para pulverizar a los sacrílegos que han osado maltratar así una obra intocable. Y que si “profanación”, y que si “ultraje”, y que “si Shakespeare levantara la cabeza…”. Pues mire usted, si Shakespeare levantara la cabeza sería un zombi, y el concepto de “intocable” ha pasado a mejor vida. La globalización y la interacción total han facilitado que todo sea susceptible de ser cambiado, reelaborado y adaptado al gusto de quien así lo desee. La experimentación nos ha presentado a vampiros que brillan al sol, a un Jesucristo que vuelve a la vida en forma de zombi, a una Alicia a través del espejo infantiloide, a un Hamlet en forma de león. Algunos de estos experimentos han resultado ser poco afortunados. Otros han respirado los aromas de la gloria y se han convertido en estándares sobre la tradición. Pero una cosa está clara: sin experimentación no se llega a ninguna parte.

Así que cojan sus libros de páginas amarillas y quebradizas y enciendan la vela de su escritorio para paladear las delicias del original de William Shakespeare. Córtense las venas literarias y viertan ríos de tinta sobre la naturaleza monstruosa y bastarda de la criatura que ahora está naciendo. Enciérrense en sus tumbas de papel en lugar de abrir las ventanas del arte y dejarse mecer por los vientos de la literatura. Yo, sin despreciar el evidente placer de la magistral obra original, voy a abrirme una cuenta en Twitter para seguir la historia de estos nuevos románticos.

Más ratos de hoy:

  • Arte // Del 3 al 7 de mayo, en la facultad de profesorado de la UAM, hay unas jornadas culturales sobre el arte en la calle. Siempre me ha parecido interesante discernir entre bandalismo y arte. Las jornadas tocarán todos los palos de la baraja: graffiti, música, danza urbana… Me gustaría asistir.
  • Cultura // Este jueves 15 de abril se celebra en el campus de la UAM el día de Turquía. Si tenéis oportunidad, os aconsejaría acercaros para ver qué tal. Cuando visité el país, quedé maravillado, y yo no pienso perder la oportunidad de volver a pasarme por allí.
  • Cultura // Se acerca el día del libro, 23 de abril, y ya se puede ver el plan de la Comunidad de Madrid para festejar tal evento. Aunque es una fecha que no termina de traerme buenos recuerdos, tengo ganas de pasar el día entre páginas y páginas. Ya haré reseña en su día.
  • Libros // Parece que al final, los libros electrónicos irán gravados con el 16% de IVA, y no con el 4% que anunció en su día la ministra de cultura, Ángeles González-Sinde. Nos la dan con queso como quieren…