Reflexiones rápidas (a la par que tontas) 2

20 09 2010

Cuando uno va a museos o a ciudades de turismo, generalmente se harta de ver estatuas. Figuras en piedra, bronce o mármol (que es piedra, pero más) de militares, reyes, escritores y demás figuras de renombre. Es así, no le demos más vueltas.

Pero yo digo… ¿cuándo lo dejamos? ¿Ya no se hacen esculturas? Las más modernas (con figura antropomórfica, se entiende) son de algunos escritores de la generación del 27, pero con la llegada de las vanguardias, pareciera que nos hemos olvidado de representar escultóricamente a los grandes. Entendería una estatua de Nadal, reivindico una de Punset. En fin, bienvenidos a mis devaneos mañaneros 🙂





Los muertos de Disney

28 08 2010

Si por algo son conocidas las películas de Disney es por su ñoñería y blandurriez, dos palabras que he tenido a bien inventarme para definir el género. No fue hasta Atlantis (2001) que los largometrajes de la factoría mostraron alguna gota del rojo elemento vital (sí, se ve que hay una gresca y el buen mozo, Milo, sale perjudicado con algo más que un moratón o un diente perdido con una sonrisa cómica acompañada de una mirada cruzada). En general el amor triunfa, la bondad es recompensada, los malos se esfuerzan en preparar intrincados planes que implican la desaparición absoluta del protagonista… oh, wait. Los malos. ¿Alguien ha pensado en ellos? Todo acaba bien, sí, ya sabéis… el amor triunfa, la bondad es recompensada, bla bla bla. Pero, ¿y el sufrimiento de los malos? ¿Os habéis parado a pensar en cómo mueren los pobres malos de Disney? Porque sí, mueren, por mucho que se empeñen en sacar segundas partes en las que el cuñado de la prima del compañero de piso del malo toma como vendetta personal acabar con el prota (again). Como sé que nadie piensa en estas cosas (hace falta estar muy aburrido, cansado, deprimido o todo junto para ello), os he preparado una lista con las 5 muertes que más me han impresionado de malos de Disney. Espero que os guste =)

5) Scar (El Rey León). No solo es devorado vivo, sino que además se lo comen sus hienas, sus aliadas. Lo que hace el hambre, madre mía… ¿os imagináis que, ante la inminente derrota de Alemania por parte de los aliados, los soldados nazis se hubieran comido vivo a Hitler? (Sí, lo sé, es muy “zombies nazis”, pero para que veáis que todo está enlazado). Y si pongo el ejemplo de Hitler es porque no hay líder mundial al que más se parezca este caballerete con melenas.

4) Garfio (Peter Pan). A Scar al menos se lo comen entre muchos y, probablemente, moriría de forma rápida. El capitán Garfio es perseguido por un cocodrilo regordete que, con toda seguridad, se regodearía en la muerte de su víctima. Empezando por la otra mano, siguiendo por las extremidades inferiores, pasando a brazos, la piel de la cara… en fin. Podéis imaginarlo.

3) Clayton (Tarzán). El malvado cazador furtivo con ínfulas de lord padece, primero, el agobio de verse rodeado por una ingente cantidad de lianas a las que no está acostumbrado para, a continuación, caer en picado con una de ellas enroscada en el cuello. Por los espasmos finales, debemos suponer que el tirón de cuello no termina de matarlo, así que aún ha de padecer la agonía del ahorcamiento. ¿Sabéis? Si hubiera cazado los gorilas, con toda probabilidad solo hubiera tenido que pasar un par de meses en una cárcel de baja seguridad. Ironías de la vida…

2) Oogie Boogie (Pesadilla Antes de Navidad). Aunque no me gusta reconocer que mi película favorita es de Disney, lo cierto es que así es. Y la muerte de Oogie Boogie es, cuando menos, agónica. Imaginad por un momento que alguien decide dar un tirón de uno de vuestros pelos y empezáis a descoseros por el costado. Una vez os habéis quedado sin piel, vuestros órganos internos no solo empiezan a desparramarse, sino que además, como tienen conciencia propia, caen en lava ardiente y se incineran, añadiendo a la primera destrucción completa una segunda fase de destrucción parcial. Para terminar, la parte más importante, vuestra conciencia, es pisoteada por un esqueleto simpaticón. Da que pensar…

1) Y para terminar, la que considero la muerte más horrorosa de las películas de Disney: el cruel juez Frolo (El Jorobado de Notre Dame). El hombre no solo se pasa media película atormentado con la tentación de la bruja gitana, sufriendo alucinaciones (la escena de la canción “luz celestial, fuego ardiente” es alucinante), sino que, para rematar la faena, acaba colgado de una gárgola de piedra sobre un París en llamas; no solo en llamas: cualquiera diría que un volcán a entrado en erupción, por la cantidad de lava que hay en la plaza de la catedral. Antes de morir, para más inri, Frolo lo flipa un rato con la gárgola, y tiene la impresión de que esta lo sonríe maléficamente. Presumiblemente, llega a la lava ya mencionada y el hombre se descompone lentamente no solo en una agonía física, sino también mental.

En fin, solo era esto. Las horas no son buenas, ya sabéis, pero me apetecía reflexionar sobre estas cosas. Quedan otros finales igualmente crueles, como el de Jafar, confinado en un espacio chiquitín por la eternidad, o Úrsula, atravesada por el mástil astillado de un barco, pero dejo aquí los cinco que más me han impresionado a mí. ¿Qué decís? ¿Se os ocurre alguno más? =) ¡Dulces sueños a todos!





La sal de la vida

5 08 2010

Si algo mola de la vida son los detallitos. Y mola mucho más cuando percibes esos detallitos a la primera, sin ninguna pista de antemano y sin ayuda. Ahora me ha dado por la serie Warehouse 13, y aunque seguro que es algo que ya ha salido en muchos blogs y tal, me apetecía ponerlo aquí. Me hace ilusión darme cuenta de estas cosas. Esta imagen está extraída del capítulo 3 de la primera temporada, minuto 35:36. ¿Notáis el detallito?





23 de abril. 2036.

27 04 2010

Un año más, el calendario ha proclamado con orgullo la llegada del 23 de abril, Día del Libro. Y, aunque es una fiesta de esas irremediablemente enlazadas a una antigua tradición religiosa (como San Valentín), años de lucha por el laicismo han conseguido que “San Jorge” no sea más que un símbolo sin ningún tipo de carga cristiana para la festividad en sí. En efecto, los calendarios han cambiado el santoral tradicional por otro tipo de dedicatorias diarias, lo que no deja de ser otra forma de religión, y el rótulo que acompaña a esta fecha es el que reza “Día del Libro”. Un nuevo logro para la cultura.

Lo mejor de un día como hoy es que apenas se diferencia de un día normal. Afortunadamente, desde la conocida como “Negra Era Sinde”, hemos evolucionado mucho en lo que a transmisión de cultura se refiere. Anoche se celebró en Madrid la Noche de los Libros, auspiciada por un renovado Ministerio (en fin, la política al completo ha sufrido un cambio interesante, pero eso lo contaré en otro momento). Una de las ventajas de celebrar una noche como esta se puede asociar a los puestos de cultura WiFi. Para los que no lo conozcan, se trata de unas cabinitas que recuerdan bastante a las de fotografías en las que cualquier creador puede ir con un pen-drive y almacenar su obra (desde libros o cómics hasta cortometrajes, pasando por reportajes fotográficos o canciones), de modo que, a través de ondas WiFi, Bluetooth o mediante conexión USB, cualquier puede acceder a ellas. El creador elige si dejar material de acceso libre o no (por ejemplo, permitir leer un capítulo, o ver dos minutos, o escuchar un estribillo), y propone un precio de compra adecuado. Si el usuario accede al contenido gratuito, puede proponer un precio por el que compraría la obra completa y valorarlo para futuros posibles compradores. Como regla general, el creador ha de pagar de 2 a 5 euros por introducir su obra (dependiendo del tamaño de la misma y esas cosas), pero el dinero recaudado es casi íntegro para él, al no haber intermediarios. En función de las votaciones y críticas del público, alguna editorial puede decidir publicar la obra en un formato más elaborado, con el trabajo de correctores y traductores, con su debida publicidad y algunas ventajas para el comprador, como descuentos para otros libros o películas (o canciones, etc.), créditos para las máquinas de cultura WiFi, y demás, aparte de ofrecer un contrato al escritor. La ventaja de la noche de los libros es que todo esto se puede hacer al 50% del precio habitual.

Llegar a esto costó mucho. Las editoriales tuvieron miedo al principio, pero el tiempo ha demostrado que el formato en papel no solo no ha desaparecido, sino que se ha convertido en material muy valorado y querido. El formato digital se ha convertido en el mejor trampolín para la venta del libro en papel. Parece que, pese a todo, al ser humano le encanta apilar y coleccionar cosas y contar con una representación física y tangible de aquello que aprecia (algo que nunca dudé).

Otra de las ventajas de la noche de los libros es que cualquier ticket de compra de libros por valor de 20 euros o más puede canjearse por entrada de cine para el mismo día (acumulativo: 40 euros, dos entradas). No hay nada mejor que salir de una firma de libros (que hay muchas a lo largo de la noche, de autores verdaderamente comprometidos con la cultura) con tu ejemplar autografiado y entrar a ver alguna película en pantalla grande (de los cines a la carta ya hablaré en otra ocasión; otro de los grandes avances de la cultura desde aquellos años). Recuerdo aquella noche del 23 de abril de 2010, cuando los ticket para libros podían cambiarse por bebidas en cualquier local del centro de Madrid. Que fue un principio, no lo niego, y se motivó a la gente como se motiva a los caballos, con una zanahoria delante de sus narices, pero me alegro de que ahora las preferencias hayan cambiado. Aunque seguimos teniendo una zanahoria, llamalo bebida gratis, llámalo cine gratis, creo que es más beneficiosa esta manera de ver las cosas.

Podría hablar de más cosas. No sé, por ejemplo podría hablar de las dramatizaciones teatrales en la calle realizadas por grupos amateur. Algunos colectivos dedicados al teatro y a la actuación cogen obras de teatro escritas por autores noveles y hacen una selección. Se divide Madrid en 5 sectores (infantil, acción, drama, romántica y comedia) y por sus calles los grupos interpretan su papel para el público transeúnte. ¿Por qué lo hacen? No cobran, claro, pero es una buena publicidad, tanto para el escritor como para el grupo teatral en cuestión, y tanto unos como otros tienen muchas posibilidades de crecer en ventas en las cabinas de cultura WiFi y, por tanto, de acabar siendo publicados.

Y tantas, tantas cosas… hemos crecido mucho, culturalmente hablando. Y esto solo en cuanto a libros (y no está dicho todo al respecto). Otro día hablaré del cine, de la democratización de la ciencia, y de unos pequeños vegetales tan sabrosos como la carne más sabrosa y tan nutritivos como los vegetales más nutritivos, que se empezaron a comercializar hacia el 2018. Pero otro día.