Algo está mal

6 07 2010

Sin duda, algo falla. Os explico. Hace unos meses se abrió el primer periodo de preinscripción para el máster que me gustaría cursar el año que viene. Hice la solicitud online y envié toda la documentación necesaria salvo, como es normal, una copia de mi expediente con todas las asignaturas aprobadas. Imposible, claro: hace unos meses me faltaban aún 54 créditos para terminar mi carrera. El caso es que me mandaron un mail diciéndome que necesitaba enviar ese documento, que si no era imposible, y bla. Vale, dije. Se abre otro periodo más adelante, hasta el 9 de julio. No pasa nada. El 30 de junio cierran las actas de mi facultad, yo tendré todo aprobado y me quedan 9 maravillosos días para hacer mi matrícula. Ah, y para pedir la beca, claro.

Llegó el 30 de junio, y el mundo vio nacer a un nuevo filólogo. Con mis 301 créditos (sí, me sobra uno), me dirigí a la secretaría de mi facultad a pedir el susodicho expediente compulsado, pero ¡oh! No podían dármelo. Su razón fue: “es que se están cerrando las actas, y bla bla, y tal…”. ¿Cómo? Las actas se cerraron el 30. Mis notas están ya todas en el expediente. ¿No me puedes poner un sello? Pues se ve que no.

Así que hace unos días me quedé sin beca (evidentemente, sin estar matriculado del máster no puedo solicitar una beca para el mismo), y hoy, tras pasar por 20 secretarias, me informan de que “los plazos son los plazos”, y de que en fin, entregue la información lo antes posible, pero que no pueden garantizarme nada. Que haya suerte. ¿Suerte? Ya no importan los méritos, ya no importan las ganas. Gana el más rápido, y más te vale tener suerte.

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