Reflexiones rápidas (a la par que tontas) 2

20 09 2010

Cuando uno va a museos o a ciudades de turismo, generalmente se harta de ver estatuas. Figuras en piedra, bronce o mármol (que es piedra, pero más) de militares, reyes, escritores y demás figuras de renombre. Es así, no le demos más vueltas.

Pero yo digo… ¿cuándo lo dejamos? ¿Ya no se hacen esculturas? Las más modernas (con figura antropomórfica, se entiende) son de algunos escritores de la generación del 27, pero con la llegada de las vanguardias, pareciera que nos hemos olvidado de representar escultóricamente a los grandes. Entendería una estatua de Nadal, reivindico una de Punset. En fin, bienvenidos a mis devaneos mañaneros 🙂

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¿Buscando piso? Pásate por Avenue Q

9 09 2010

¿Recordáis aquellos años con Barrio Sésamo como telón de fondo? Espinete, Chema, el de los caramelos… ah. Tiempos mejores, cuando lo que más nos preocupaba eran cosas como “arriba” frente a “abajo”, cuántos cocos contaba el conde Draco o los inverosímiles reportajes de la rana Gustavo. Eramos infantes, unos niños pequeños intrigados por el mundo de los niños pequeños.

Pero nos hicimos mayores. El erizo rosa dejó de responder a nuestras preguntas, que evolucionaron con nosotros, y empezamos a buscar nuestras respuestas en otros lugares. Algunas las encontramos, otras no… pero seguimos día a día, intentando hacerlo lo mejor que sabemos.

Ahora bien: ¿qué ocurriría si Espinete hubiera crecido como nosotros? La magia de la TV logra que los mutantes trasgénicos rosáceos no envejezcan nunca, pero en un mundo justo hasta el erizo hubiera tenido que madurar, buscar un empleo, una casa, labrarse un futuro. Esto es precisamente lo que se nos plantea en el musical del que hoy hablamos: Avenue Q

Hacía tiempo que quería hablar de esta magnífica obra, pero creo que la ocasión es ahora mejor que nunca, pues tenemos la suerte de que el 23 de septiembre se estrena en Madrid, en el teatro Nuevo Apolo, la adaptación española. Os contaré un poco más. La historia gira alrededor de Princeton, un joven licenciado en el equivalente a Filología (ejem) que no encuentra trabajo de ninguna manera. Su búsqueda de independencia acaba por llevarlo a Avenue Q (la avenida Q), donde conoce a toda una serie de personajes de lo más pintorescos con los que pasearemos por esos temas que don Pimpón no nos contestaría ahora: racismo, pornografía, desengaños amorosos, desgana vital… Lo dicho, todo aquello que preocuparía sin duda a aquellos personajes que animaron nuestra infancia.

Así que ya sabéis: a partir del 23 de septiembre en Madrid (supongo que lo llevarán a Barcelona también en algún momento), no dejéis de perderos la obra. Pasad también por su página web (http://www.avenueq.es/) si queréis saber un poco más de la historia. Por lo que he podido escuchar, que es la banda sonora original, saldréis con, al menos, una sonrisa de oreja a oreja. Y para muestra, un botón. Os dejo con el tema inicial, donde los huéspedes de Avenue Q nos dan la bienvenida. Disfrutadlo.

EDIT: Parece que no funciona el reproductor, así que os dejo directamente el enlace a Goear: http://www.goear.com/listen/8223595/avenue-q-intro-elenco-avenue-q-el-musical





Vamos a patear algunos culos…

5 06 2010

Qué cosas, ¿eh? Hace dos días prometí no pasarme por aquí hasta finalizar exámenes… y aquí me tenéis de vuelta. Bueno, han pasado cosas. Ahora tengo más tiempo, he ganado unos minutos al día (a costa de haber perdido cosas mucho, mucho más importantes, pero bueno… seamos positivos), así que puedo hacer una breve reseña de algo que lo merece con creces. Entro en materia.

Como algunos ya sabréis, esta semana se celebra la fiesta del cine. Básicamente, los que hayáis ido al cine ayer u hoy, o tengáis pensado hacerlo mañana, habréis sido / seréis recompensados con una especie de panfletillo que servirá para entrar a bastantes salas de cine por solo 2 euros. Y, amigos, aunque esto deberían hacerlo una vez al mes al menos, es una oferta que hay que aprovechar. Así que he confeccionado una pequeña lista de títulos que merecería la pena ver por ese precio (Robin Hood, The Crazies, Avatar -que aún la dan en Kinepolis-, un ciudadano ejemplar…) y he pensado en la que me apetecía ir a ver hoy. Y la ganadora ha sido…

Kick Ass. Y creo que es una de las mejores películas que podrían habérseme cruzado por delante ahora mismo. En una época en la que hace falta reírse (a nivel general y, qué caray, a nivel personal me viene genial también), la película me ha dejado satisfecho en todos los sentidos. Hasta por la parte de Nicolas Cage me he llevado una sorpresa agradable. La trama es sorprendentemente original y coherente. Con tanto friki suelto, solo hacía falta un empujoncito (un empujoncito con un buen par de tetas, claro) para que un par de cables se giraran en la cabeza de uno de ellos (de los frikis) y, en fin… un poco de neopreno verde por aquí, un par de palos por allá: ya tenemos a nuestro héroe perfectamente ataviado.

Una de las frases más interesantes es una que dice el protagonista (Dave) cuando se está autoconvenciendo de que convertirse en super es lo más coherente del mundo: “Por supuesto, el mundo no tiene por qué tener super héroes. Bien, no tendría por que… pero es que lo que sí hay son super villanos”. Y qué razón tiene. Así que también tenemos un malo (o un par). También tenemos compañeros, maestros, némesis, la chica, los amigos, los aparatejos de matar… ¿qué nos falta? Ah, sí. Un par de cosas.

Lo primero, una banda sonora alucinante. Absolutamente apropiada en todo momento. Mención especial a la que estoy escuchando ahora (The Dickies – Banana Splits). Pero hay que verla en la película. No se me ocurriría una canción mejor para ese momento. Los colores, muy bien elegidos, hacen juego con la música (sonocromatismo, que dicen), y se crea una sinfonía sinestésica en algunos momentos dignos de mención. Lo segundo (y último): el humor. El género épico-humorístico está poco explotado, lo cual es una auténtica pena. Merece un empujoncito, y creo que esta película se lo da. En una dirección más que correcta.

En fin, otra más que digna adaptación de cómic. No lo he leído, vale, solo he tenido oportunidad de echarle un ojo en la fnac, aunque prometo hacerme con él tan pronto como me sea posible. Por lo que he podido ver, de cualquier modo, la película no deja flecos. Ya comentaré más al resepcto =).

Nada más. Hoy no hay más ratos, que tengo que ducharme y ponerme a trabajar. Mi depresión y yo nos vamos a refrescar un poco =) Pero antes, una buena razón para ver la película: este personaje lo vale por todos los demás. Ahí lo dejo.

Escuchando ahora: Sparks – This town ain’t big enough for the both of us (Kick Ass OST)





Miyazaki. ¡Más Miyazaki, por favor!

10 05 2010

He de empezar pidiendo perdón por no haber actualizado en toda la semana. Pero, la verdad, no puedo quejarme. Parece que la “magia” de la señorita Scarlett Johansson ha valido más que de sobra para mantener e incluso aumentar las visitas al blog durante una semana entera. Qué cosas, ¿verdad? Quién diría que vivimos en un mundo de salidillos… en fin. Otra de las razones de la ausencia de actualizaciones ha sido la universidad, claro. Estoy un poco a tope ahora, pero para ir al cine a ver algo como lo que vi ayer, siempre hay tiempo.

Como algunos ya sabréis, Aurum está reeditando las películas de Estudio Ghibli. Es un momento de oro para completar la videografía, la fantástica videografía del estudio japonés liderado por el genial Hayao Miyazaki, autor de Nausicaä del Valle del Viento (Kaze no tani no Nausicaä / 風の谷のナウシカ) entre otras muchas. Menciono esta porque es la que, a tenor del Salón del cómic de Barcelona, que ha sido este fin de semana, han estrenado en cines. Para quien no lo conozca, Miyazaki es un hombre muy comprometido con el mundo que le rodea. Pero comprometido de verdad. Ecología, infancia, contaminación, guerras, arte… toca todo eso y más en sus películas, siempre con un derroche de imaginación apabullante.

La historia de Nausicaä nos lleva a un mundo contaminado por una especie de hongo llamado Fukai en el que son pocos los reinos que sobreviven. Uno de ellos es el Valle del Viento, que vive en paz hasta que, por mala suerte, se cruza en los planes de otro reino más ambicioso y pretencioso que intenta acabar con el Fukai de un modo bastante poco práctico. Un peliculón, aún sin ser mi favorita del estudio (no sabría decir cuál es mi favorita, la verdad…). Es maravilloso que Aurum haya decidido reeditar todas y llevar a algunas al cine (ya lo hicieron con Totoro, otra obra maestra).

Por cierto, si decir Tim Burton suele ser lo mismo que decir Danny Elfman en el apartado musical, lo mismo pasa con Joe Hisaishi de la mano de Miyazaki. Una amiga comentó que la banda sonora, en algunos momentos, le recordaba a la de El viaje de Chihiro, pero en realidad eso pasa pocas veces. Es una banda sonora con unos tintes épico-ochenteros alucinantes, con melodías totalmente oportunas. Merece la pena ir a verla, de verdad, así que daos prisa, que la quitarán dentro de poco de los únicos cines de Madrid donde la están echando (los Yelmo Ideal y los Renoir Princesa). En Barcelona supongo que la estarán dando en los Yelmo Icaria. Muy recomendada, no puedo decir más. Solo queda esperar a los que serán los últimos títulos de estas reediciones: La Princesa Mononoke y Porco Rosso. ¡Muero de ganas!

Más ratos de hoy:

  • Laboral // A lo mejor tengo bequilla para este verano 🙂 Sería interesante buscar algún trabajo con sueldo de verdad, para complementar…




23 de abril. 2036.

27 04 2010

Un año más, el calendario ha proclamado con orgullo la llegada del 23 de abril, Día del Libro. Y, aunque es una fiesta de esas irremediablemente enlazadas a una antigua tradición religiosa (como San Valentín), años de lucha por el laicismo han conseguido que “San Jorge” no sea más que un símbolo sin ningún tipo de carga cristiana para la festividad en sí. En efecto, los calendarios han cambiado el santoral tradicional por otro tipo de dedicatorias diarias, lo que no deja de ser otra forma de religión, y el rótulo que acompaña a esta fecha es el que reza “Día del Libro”. Un nuevo logro para la cultura.

Lo mejor de un día como hoy es que apenas se diferencia de un día normal. Afortunadamente, desde la conocida como “Negra Era Sinde”, hemos evolucionado mucho en lo que a transmisión de cultura se refiere. Anoche se celebró en Madrid la Noche de los Libros, auspiciada por un renovado Ministerio (en fin, la política al completo ha sufrido un cambio interesante, pero eso lo contaré en otro momento). Una de las ventajas de celebrar una noche como esta se puede asociar a los puestos de cultura WiFi. Para los que no lo conozcan, se trata de unas cabinitas que recuerdan bastante a las de fotografías en las que cualquier creador puede ir con un pen-drive y almacenar su obra (desde libros o cómics hasta cortometrajes, pasando por reportajes fotográficos o canciones), de modo que, a través de ondas WiFi, Bluetooth o mediante conexión USB, cualquier puede acceder a ellas. El creador elige si dejar material de acceso libre o no (por ejemplo, permitir leer un capítulo, o ver dos minutos, o escuchar un estribillo), y propone un precio de compra adecuado. Si el usuario accede al contenido gratuito, puede proponer un precio por el que compraría la obra completa y valorarlo para futuros posibles compradores. Como regla general, el creador ha de pagar de 2 a 5 euros por introducir su obra (dependiendo del tamaño de la misma y esas cosas), pero el dinero recaudado es casi íntegro para él, al no haber intermediarios. En función de las votaciones y críticas del público, alguna editorial puede decidir publicar la obra en un formato más elaborado, con el trabajo de correctores y traductores, con su debida publicidad y algunas ventajas para el comprador, como descuentos para otros libros o películas (o canciones, etc.), créditos para las máquinas de cultura WiFi, y demás, aparte de ofrecer un contrato al escritor. La ventaja de la noche de los libros es que todo esto se puede hacer al 50% del precio habitual.

Llegar a esto costó mucho. Las editoriales tuvieron miedo al principio, pero el tiempo ha demostrado que el formato en papel no solo no ha desaparecido, sino que se ha convertido en material muy valorado y querido. El formato digital se ha convertido en el mejor trampolín para la venta del libro en papel. Parece que, pese a todo, al ser humano le encanta apilar y coleccionar cosas y contar con una representación física y tangible de aquello que aprecia (algo que nunca dudé).

Otra de las ventajas de la noche de los libros es que cualquier ticket de compra de libros por valor de 20 euros o más puede canjearse por entrada de cine para el mismo día (acumulativo: 40 euros, dos entradas). No hay nada mejor que salir de una firma de libros (que hay muchas a lo largo de la noche, de autores verdaderamente comprometidos con la cultura) con tu ejemplar autografiado y entrar a ver alguna película en pantalla grande (de los cines a la carta ya hablaré en otra ocasión; otro de los grandes avances de la cultura desde aquellos años). Recuerdo aquella noche del 23 de abril de 2010, cuando los ticket para libros podían cambiarse por bebidas en cualquier local del centro de Madrid. Que fue un principio, no lo niego, y se motivó a la gente como se motiva a los caballos, con una zanahoria delante de sus narices, pero me alegro de que ahora las preferencias hayan cambiado. Aunque seguimos teniendo una zanahoria, llamalo bebida gratis, llámalo cine gratis, creo que es más beneficiosa esta manera de ver las cosas.

Podría hablar de más cosas. No sé, por ejemplo podría hablar de las dramatizaciones teatrales en la calle realizadas por grupos amateur. Algunos colectivos dedicados al teatro y a la actuación cogen obras de teatro escritas por autores noveles y hacen una selección. Se divide Madrid en 5 sectores (infantil, acción, drama, romántica y comedia) y por sus calles los grupos interpretan su papel para el público transeúnte. ¿Por qué lo hacen? No cobran, claro, pero es una buena publicidad, tanto para el escritor como para el grupo teatral en cuestión, y tanto unos como otros tienen muchas posibilidades de crecer en ventas en las cabinas de cultura WiFi y, por tanto, de acabar siendo publicados.

Y tantas, tantas cosas… hemos crecido mucho, culturalmente hablando. Y esto solo en cuanto a libros (y no está dicho todo al respecto). Otro día hablaré del cine, de la democratización de la ciencia, y de unos pequeños vegetales tan sabrosos como la carne más sabrosa y tan nutritivos como los vegetales más nutritivos, que se empezaron a comercializar hacia el 2018. Pero otro día.





El que tiene boca…

17 04 2010

Ya faltaba que apareciera alguien con la suficiente presencia en el sector de la música como para tener una voz pero también tan sumamente poco importante como para no representar a nadie. El señor Gerardo Cartón, líder de una discográfica que se vanagloria de representar a grupos tan sumamente conocidos como Dorian o Aviador Dro, ha soltado la siguiente perla leída en menéame:

“La gente dice que la cultura es cara, pero paga 15 euros por una copa de garrafón”

Claro. Y la gente dice que la cultura es cara, y paga 700 euros por un ordenador portátil. Y los que decimos que la cultura es cara, pagamos 200 euros por un reproductor de música que no destroce las canciones. En fin, que lo que yo me pregunto es: ¿quién diablos se cree este señor que es para decirle a la gente en qué se tiene que gastar el dinero? Yo no bebo ni fumo, y veo criminal que la gente se gaste esas cantidades tan salvajemente grotescas de dinero en productos que a corto-medio plazo no le van a causar más que problemas y que a largo plazo se van a convertir en severas deficiencias físicas, pero no voy a ir a decirle al borracho de turno “oye, no te gastes 15 euros en una copa de garrafón, que yo te vendo un CD de Aviador Dro por 18,25“. Como bien dijo un amigo, áspera orgía de churras y merinas esta que presenta el señor Cartón (obviando los chistes con su apellido).

A renglón seguido, este hombre dijo que “en España la cultura no le importa a nadie salvo cuando es gratis”. Es como decir que no me importan los aviones privados, las mansiones lujosas o los baños de dinero. Pues claro que no me importan, porque no puedo acceder a ello. ¿Entendéis lo que quiero decir? Si me viene un señor y me dice “hay un libro que es cojonudo, que te da las claves para tener una vida sana, feliz y completa; y cuesta 600 euros”, pues con gran dolor de mi corazón, tendré que desearle prosperidad en su nueva vida y pedirle que me deje el libro o dejarlo estar, porque no me puedo gastar 600 euros en un libro. Pero si me dicen “eh, que te puedes leer los dos primeros capítulos del último libro de Terry Pratchett gratis y, si te gusta, comprarte una versión digital por 4 euros”. ¿Creéis que voy a gastar un tiempo precioso siquiera en cotejar los dos primeros capítulos? Me voy a comprar el libro directamente (un libro que ahora está en las librerías por 6,5 euros y, aún así, arroja beneficios).

En fin, que estoy aburriendo a la gente, para variar. Solo quiero decir que en Francia hay un carnet que cuesta una tasa anual y que te da acceso a todas las salas de cine todas las veces que quieras. O que en Japón los videojuegos cuestan menos de la mitad que en España. O que en Estados Unidos siguen con la idea de ofrecer contenido a la carta en el soporte físico. Que alternativas, haberlas, haylas. Os dejo con un temazo pseudo-apocalíptico de Aviador Dro. El comentario del reportero hacia el final no tiene precio.

Más ratos de hoy:

  • Naturaleza // Alucinante el tema del volcán de Islandia. Os dejo un gif en el que se muestra la previsión de la expansión de la nube de ceniza hasta el lunes. Parece que desde Cataluña va a llegar a verse… ¡qué cosas tiene este mundo!

Si te ha gustado, quizá tengas un rato para…

La lista de Sinde // Movimientos contra las reformas propuestas en las leyes actuales.

¿Qué hacemos? // ¿Hay verdaderas alternativas al modelo propuesto por el gobierno a las descargas ilegales?

Y de las cenizas, resurgiremos // Ya nacen alternativas que esquivan leyes no natas. Bravo.

Música para este rato: Te echamos de menos, de Dorian.






Relato corto, microblogging y genios ocultos

16 04 2010

Que la redacción breve está cobrando importancia últimamente es un hecho sobradamente conocido. Redes sociales como Twitter y el microblogging en general potencian la capacidad de síntesis de los usuarios que en apenas 160 caracteres son capaces de escribir auténticas piezas de museo. Por supuesto, a la hora de definir el concepto todo chirría un poco; he llegado a leer definiciones de “2.0” que perfectamente serían aplicables a Platón. Parece que aún hay que madurar un poco la terminología actual y poner a verdaderos lexicógrafos y semantistas a trabajar en ello.

Ahora quiero centrarme en el tema del relato breve. Muchos conoceréis uno de los más populares cuentos cortos de Monterroso, titulado “el dinosaurio”. Para quien no lo conozca, aquí va:

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí

Y ya está. No seamos tontos tampoco: tiene el valor que tiene. Creo que jamás podremos condensar en 160 caracteres la genialidad que se esconde tras obras como El Quijote, Akira o La música nocturna de Madrid (novela, cómic y música respectivamente), pero creo que materializar una buena idea, captar la atención de un lector en tan poco tiempo, tiene su mérito, pues no me digáis que no despierta en vosotros el ansia de saber. Saber quién despertó, qué hacía allí un dinosaurio, y si estaba “todavía” (una implicatura convencional, por cierto) es que ya había estado antes, y dónde es “allí”, y cómo había podido dormirse con un dinosaurio al lado. Qué de preguntas para algo tan pequeño, ¿verdad? De cualquier modo, creo que nunca hay que caer en el error de decir “es que yo soy experto en el micro-cuento” y llenarse la boca con ello. Insisto en que tampoco tiene más, y hay cosas mucho más interesantes en las que ser experto. Esto puede pasar perfectamente por placer, hobbie o actividad secundaria y uno puede hablar con autoridad de ello.

El caso es que hoy me han enviado un mail de estos en cadena que uno nunca sabe si son reales o no. En fin, el colegio existe, y está en Madrid, así que a lo mejor me paso un día por allí y me informo. Como estudioso del lenguaje, claro, no desde la curiosidad mórbida del internauta friki. No avanzo nada y ahora comento, os dejo la imagen:

Me he intentado poner en la piel del profesor. Si yo me encuentro esto entre los exámenes de mis alumnos, por supuesto lo primero es una sonora carcajada. Lo segundo es considerar lo que esta respuesta implica. Valoraría la longitud de la respuesta, pero como profesor, tendría que tragarme mis palabras: he pedido brevedad. Después, el alumno utiliza lenguaje considerado “vulgar”, pero qué diablos, he pedido concisión, y la concisión no está para andarse con eufemismos. Después toca ver si, efectivamente, se tratan todos los temas pedidos, que están, y además en orden: Sexo (¡Se follaron…), Monarquía (… a la reina!), Religión (¡Dios mío!) y misterio (¿Quién habrá sido?). Algunos podrían decir que “Dios mío” no es estrictamente un tópico religioso ya que es más una muletilla, una interjección, pero creo que hay argumentos suficientes como para considerar que, en este caso, es pertinente la invocación a un ser superior.

Así que lo tiene todo. Este tipo de composiciones están en auge y aunque, como ya he dicho, no son suficientes por sí mismas en la mayoría de los casos (en la inmensa mayoría) como para hablar de genialidades o grandes obras de la literatura, muestran un genio considerable en la mente de quien es capaz de engendrarlas (más aún si se trata de una ocurrencia en mitad de un examen). Si tenéis un rato, os aconsejo hacer el experimento: coged un periódico, una web, una película incluso y buscad tópicos sobre los que escribir. Mezclad tres o cuatro e intentad hacer algo parecido. Es un buen ejercicio de inventiva, desarrollo y, sobre todo, síntesis.

De cualquier modo, y ya para terminar, yo no premiaría esta obra con una nota máxima por las faltas de puntuación. Un signo de exclamación, así como uno de interrogación, finaliza la oración que cierra. Es decir, actúa como un punto, por lo que no se puede poner una coma justo a continuación. Y sí, Juan Ramón Jiménez escribía con jotas, pero antes tuvo que ganarse la etiqueta de genio de la escritura.

Más ratos de hoy:

  • Cine // Los medios se han volcado con el estreno de la versión de Burton de Alicia en el País de las Maravillas. Llevo toda la mañana viendo trailers, leyendo noticias y escuchando comentarios al respecto. Tengo muchas ganas de verla 😀
  • Videojuegos // Resulta que en España se prefiere comprar por Internet un videojuego que en tiendas físicas del país, por aquello del precio. Como siempre, la sangre íbera busca el beneficio por encima de la sensatez, y nadie se da cuenta de que  existe un mercado real que dejaría sus moneditas en las arcas nacionales por un precio un poco más competitivo. No, aquí prefieren cobrar un extra a los videojuegos que vengan de fuera, para que directamente se opte por no consumir o por la piratería. Impresionante.